Melancolía de lo desconocido, confusión, defensa, tristeza, vacío, letargo. En coma tras el cristal, semi-muerta en una atmósfera gris oscura… casi negra. Las palabras no poseen significado alguno, mi espíritu fenecido ansía un estímulo… un haz de energía que le devuelva su ahora ausente impulso vital.
Cansancio profundo de una existencia insulsa… anodina… frágil. Impotencia total ante un entorno injusto que me produce un constante estremecimiento… una ira que se evade en ocasiones impune a todo control.
Sumida en una montaña rusa de emociones reprimidas… castigadas…sometidas… escondidas… sumergidas en el fondo de un inmenso mar de ironía. Anhelando la presencia de una felicidad que no contesta a mis continuas e incesantes llamadas.
Ignoro por completo la naturaleza de estos pensamientos, tal vez se deban a una atracción romántica de mi cerebro hacia las afecciones del alma humana… Bien pueden ser consecuencias de una sensibilidad que me niego a aceptar como propia… un interior quebradizo al que intento asesinar desde mi más tierna infancia. Juzguen ustedes mismos.
Sé muy bien que el dolor no es comercial, que muchas personas buscan pasar un buen rato con los escritos jocosos que son en los blogs amplia mayoría. Respeto estos trabajos y disfruto con los mismos… pero… esta vez… prefiero reivindicar mi derecho a transmitir lo que siento al mundo. Me arriesgo a redactar sin tapujos… dejando fluir caprichosamente la tinta de mi pluma.
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