En un mundo en el que la esperanza de vida ha alcanzado incluso los ochenta y cuatro años de edad en el caso de las mujeres españolas… parece que los seres humanos llegaremos algún día a rozar la inmortalidad. En cambio mientras que los ancianos postergan su vejez los más jóvenes caen como moscas. Esto es posible debido a las drogas entre otras cosas.
No hace tantos años el primer cigarrillo se fumaba en torno a los quince años… actualmente es común ver a un niño de diez años pedir tabaco a cualquier fumador que deambule por la calle. Hasta críos de ocho años han llegado a pedirme un palito para el cáncer.
El coqueteo con este veneno gris ahumado suele constituir el primer paso para el ascenso de los adolescentes por la empinada escalera de los estupefacientes. Sin enterarse apenas se han convertido en chimeneas andantes, el cigarrillo con los amigos es ahora una necesidad. Nerviosos, escondidos… boquean humo una y otra vez temerosos ante la posibilidad de ser descubiertos por sus progenitores.
Si han aceptado el consumo de pitillos no tardarán en sentirse fuertemente atraídos hacia el hachis y el cannabis. En la actualidad para la mayoría de los púberes probar un porro es algo normal, una tontería… algo que hacer con los colegas para pasar un buen rato. Los mitos que circulan respecto al hachis y la marihuana son innumerables… la creencia de que no crea dependencia es muy común… El argumento falaz de presentar el hachis y la maría como alternativa más sana que el tabaco… múltiples estupideces como esta suelen excusar a menudo lo que es sin duda alguna una drogadicción.
Pero el peligro no termina ahí… al contrario no ha hecho más que comenzar. Las discotecas que frecuentan los chavales son un terreno sublimemente abonado para el consumo de éxtasis, anfetaminas, speed (barato a la par que sencillo de conseguir) y por supuesto cocaína. España es uno de los países con mayor índice de consumo de “coca”. La heroína… más impopular en estos tiempos aún sigue siendo un grave peligro.
A los dieciocho años muchos chicos han consumido o probado todo este tipo de sustancias. La curiosidad una vez más… ha matado al gato. Estas sustancias que caminan impunes entre la juventud con apariencia despreocupada destrozan millones de vidas al año. Los padres… en la mayor parte de los casos…sólo se enteran del problema cuando su futuro médico o abogado amanece tirado en el baño sangrando por la nariz… o con una aguja clavada destrozándose las venas.
Parece que estamos a salvo de esto… no acabaremos así… pero la realidad es que solo un NO contundente evitará que nuestra vida se transforme en un infierno. Las drogas no son una tontería… algo con lo que experimentar… son un enemigo muy fuerte que destruye un sinfín de familias cada año. Conversando oí no hace mucho: “Vamos… ¿Quien no se ha metido una rayita alguna vez?...” rápidamente respondí… yo.
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