sábado, 29 de diciembre de 2007

Amazonas infantil

Desde su nacimiento, el ser humano ha de sobrevivir en una inmensa jungla... en un territorio hostil y cruel… la vida. Ya en la más tierna infancia un sinfín de criaturas indefensas e inocentes son abandonadas a la ley natural en un recinto popularmente conocido como guardería o jardín de infancia. Dicho lugar tiene muy poco de jardín,
es un entorno amazónico, salvaje y cruel en el que los críos se avasallan unos a otros en busca del dominio del más fuerte. Cuando un simple catarro burla las débiles defensas de uno de los niños… una enfermedad tan nimia… se transforma en una imparable epidemia de estornudos y mucosidad que asola este selvático ecosistema.

Tras el campo de concentración… la cosa empeora. Comienza el colegio, los peques no tardan en descubrir que lo vivido hasta entonces solo ha sido un paseo. El verdadero infierno empieza aquí. Si llevan gafas, son rechonchos o muy delgados… bajitos…o demasiado altos, tienen la más mínima marca o sencillamente son excesivamente buenos… serán las víctimas constantes de todo tipo de humillaciones por parte de sus semejantes. Devorados ávidamente por sus compañeros como los aperitivos de un inmenso festín romano. Únicamente los fuertes sobreviven, los diferentes no poseen otra alternativa que aprender a defenderse del continuo hostigamiento de un prójimo vil.

En el momento que todo parece resuelto y los mozalbetes se sienten a salvo llega el instituto. Unos luchan por ser populares… otros aún tratan de ser aceptados. Todo es válido en la lucha por un huequecito de espacio vital. La paz llega por fin en la edad adulta y en ocasiones… ni siquiera en este momento se logra el susodicho estado de calma. Todo esto deja claro que tal y como sostenía el filósofo Hobbes… el hombre es malo por naturaleza… y la existencia humana… un enorme campo de batalla

Unas gotas de tinta... para cambiar el mundo

Es sobradamente sabido por todos los habitantes de la Tierra que el dinero es sinónimo de poder. Una persona adinerada puede salir ilesa de casi la totalidad de las adversidades de su vida. Siempre se ha dicho que… “sin dinero no se va a ninguna parte,” esta frase es prácticamente un refrán popular.

Constantemente los seres humanos sobrevaloran el vil metal y se traicionan a sí mismos para conseguirlo. Esta realidad cobra vida en la frase…“ Todo el mundo tiene un precio.” En esta vorágine de ambición irrefrenable…enfrascados en su sed de poder económico… nuestros semejantes infravaloran otras empresas mucho más relevantes que el mísero pecuño. Una de ellas es la fuerza de la información… las repercusiones que una idea bien fundamentada puede tener en una sociedad.

A menudo los estudiantes de Periodismo debemos aguantar que se menosprecie nuestra carrera. Se nos dice que cualquiera puede estudiar lo que estudiamos, escribir lo que escribimos… hacer lo que hacemos. Muchos ignorantes opinan que los periodistas solo serviremos para llenar las colas del paro, porque nuestra carrera es una estupidez, un jovi para el que hasta el más tonto sirve, algo del todo inútil… los estudios universitarios que te regalan con cupones de comida en el supermercado.

En cambio, estos incultos desconocen el poder que se esconde tras una buena pluma. Con unas pocas letras podemos manipular conciencias, cambiar la política de un país, hacer llorar o reír a un gran número de personas. Un grupito de símbolos que se unen para constituir palabras tienen potestad suficiente para lograr que los sentimientos del mundo cambien. Por ejemplo, infundiendo la solidaridad en los corazones de la gente… conseguimos un sinfín de beneficios a nivel humanitario.

Antiguamente la Iglesia cristiana ostentaba la cultura. Gracias a la imaginería y posteriormente a la escritura, pudieron educar a un gran número de generaciones. Atemorizando sus entrañas con temibles consecuencias… modificaron con un gran libro llamado Biblia, el comportamiento de millones de hombres hacia lo que ellos entendían como “el bien.” Si esto no es un enorme poder… que venga Dios y lo vea.

Es horriblemente triste que durante miles de años, solamente los eclesiásticos se hallan percatado de la importancia de las letras. Aún conviven entre nosotros una cantidad innumerable de pobladores de este suelo que arrojarán al mismo nuestra futura profesión. Los que aspiramos a ser periodistas no debemos permitirlo. Únicamente podemos seguir trabajando con el fin de que un buen día… el mundo se de cuenta del tesoro que celosamente ocultamos tras un poco de tinta y un papel.

Poseemos más poder que nadie… con cuatro periódicos cambiaremos el mundo si nos lo proponemos con firmeza. Hay algo de mayor relevancia que el dinero… ese algo son las ideas y la información que las respalda.

Niños con enchufe incorporado.

Recuerdo de modo entrañable aquellos ratos de mi niñez en los que pasaba las horas libres leyendo. Los minutos volaban… mientras que mi imaginación me transportaba a un cielo estrellado de nubes parlantes, a una ciudad de caramelo, a una casita de chocolate, a un reino de cristal helado, a un palacio en el infierno o incluso a un remoto monasterio medieval.

Añoro las tardes tras el cole, en las que reía sin cesar con las aventuras de un fraile gordezuelo llamado Perico… con las peripecias de un burro cuyo nombre era Calcetín. En cambio, hoy en día los niños no gozan los insólitos mundos que les ofrece la lectura… prefieren adherirse como posesos a la pantalla del televisor y a los mandos de la nueva wii.

Enganchados con cadenas de fibra óptica a la tecnología, aprendiendo informática, oyendo música en sus MP3, jugando con la Nintendo, hablando con sus amiguitos por el móvil, viendo los dibujos de Disney Chanel y las series infantiles de la Fox. Cada día… los más pequeños se asemejan más a los robots, rodeados por un número inagotable… y aún peor… creciente de artefactos metálicos.

Concretamente los hábitos televisivos de la gente menuda son ciertamente alarmantes. Según un estudio de la Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CCEACCU) el 11% de los niños ve la televisión cada día en el televisor de su dormitorio sin compañía alguna. El 79% de los menores de seis años lo contemplan a diario, el porcentaje aumenta hasta el 92% en el caso de los mayores de doce años. Exactamente en la mitad de los hogares españoles el televisor permanece encendido aunque no se esté atendiendo a su programación.

El CIS estima que un 40% de los padres españoles consideran que sus hijos ven demasiada televisión, igual es la cantidad de familias que destina un aparato televisivo para uso exclusivo infantil. Este organismo añade que un 50% de los críos ve la caja tonta solo o con sus hermanos como única compañía.

No hace muchos años los progenitores infundían en sus vástagos actividades deportivas, culturales y que implicaban el desarrollo de relaciones sociales tan sanas y naturales como la amistad. Actualmente la tecnología…sobretodo la televisión y los videojuegos… están absorbiendo dichas iniciativas paternas. Se deben de tener muy en cuenta las consecuencias de estos cambios. Los niños pueden acabar padeciendo trastornos de la atención y de la concentración debido a que un uso abusivo del aparato televisivo propicia una atención dispersa y fragmentada en el usuario que la consume.

No hay que olvidar que la televisión produce adicción si se utiliza de un modo excesivo, a la par que conduce a un sedentarismo que puede incluso llevar al consumidor hacia la obesidad. Por otra parte, no hay que olvidar que los niños tímidos e inseguros son blancos perfectos para los programas dramáticos y violentos, además de ser excelentes imitadores de las actitudes que se les muestran con normalidad en la programación. También los estereotipos son altamente peligrosos para los que Joán Manuel Serrat bautizó como esos locos bajitos.



Atendiendo a los datos expuestos por el Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia… el 30% de la población infantil enciende la tele nada más entrar en casa, frente a un 18,8% que juega con sus hermanos, un 13,1% que escucha música o un 10,9% que lee.

Todo esto constituye una enorme luz roja que intenta decir a los padres de hoy en día que dejen de lado la comodidad a favor del bienestar de sus hijos. Es muy fácil enchufar al niño al televisor para que os deje descansar un rato pero… las consecuencias de vuestra negligencia pueden ser irreparables. ¡Reaccionad a tiempo y salvar a quienes más queréis!

martes, 25 de diciembre de 2007

Indios viviendo en Londres.

En la mayoría de los países, la población domina distintos idiomas… en el caso de España… esto es algo ciertamente cuestionable. Desde tercero de primaria los “profes” tratan de introducir en el coco de los más pequeños… el endiablado inglés. Ese lenguaje marciano que a sus padres tanto se les atragantó previamente… en el caso de que hallan llegado a tomar contacto con él, claro.

Los años se suceden y el conocimiento de la mencionada lengua ha quedado reducido a una serie de ejercicios de gramática cuya única utilidad reside en aprobar una serie de exámenes.

Tras diez cursos académicos… los españolitos llegamos a la universidad con un ingles bastante deficiente. Mientras que nuestros homólogos europeos dominan ampliamente la comunicación en diversas naciones a lo largo del mundo… nosotros nos transformamos en indios con solo irnos a Londres.

Tras innumerables parciales…después de estudiar y estudiar… descubrimos que no somos capaces de hablar una sola palabra… nos sentimos frustrados… impotentes…ahogados ante un mar de incapacidad para aplicar los conocimientos que hemos adquirido.

Desde luego, no nos encontramos en situación de desventaja a nivel intelectual respecto a otros territorios. La causa esencial del traspiés idiomático no es otra que un sistema educativo del todo inadecuado.

En primer lugar, la motivación hacia esta disciplina lingüística brilla por su ausencia. El alumnado en general, aborda este tema con el mismo ánimo que el colectivo docente que le imparte dicha materia… es decir, con un interés casi inexistente. Cuando somos niños, los maestros raramente saben inculcarnos la importancia de los idiomas. Esto se traduce en una incompetencia total a la hora de hablar cualquier idioma que no sea nuestra lengua madre cuando ya somos adultos.

Por otro lado, los métodos de enseñanza del inglés así como de otros idiomas en el territorio español, están demasiado centrados en el dominio escrito de la lengua extranjera… lo cuál nos lleva a un déficit estrepitoso en la práctica oral del idioma aprendido.

Considero de vital relevancia revisar estos programas educativos, así como impartir cursillos de formación pedagógica a los docentes encargados de su instrucción, con el fin de que estos logren incentivar al alumnado en un ámbito en el cual está aún muy verde.

Edén profanado.

Un anochecer más me encuentro en mi paraíso particular… son las ocho y el drácula de mi interior despierta presto para lanzarse a su ordenador y escribir estas líneas. Envuelto en una atmósfera oscura disfruto mi amado café… ese elixir que tantas veces mi pluma ha glorificado y mi lengua a degustado. El cenicero que me acompaña despide caprichoso humo cancerígeno de movimientos incontrolables y una minúscula lamparita otorga un toque cálido a la estancia… permitiendo distinguir vagamente los objetos.

Habitualmente… mi templo de inspiración está tranquilo, el silencio que acostumbra a invadirlo solo se interrumpe por un sutil sonido de jazz… pero hoy todo es distinto. El fútbol, concretamente el partido entre el Real Madrid y el Barcelona ha profanado cruelmente esta iglesia colombiana.

El lugar se halla invadido de un gran grupo de energúmenos, los cuales cerveza va y vino viene hacen temblar los muros con sus gritos. Increpan al televisor gran número de improperios… como si la inocente pantalla pudiese responderles. Vocean instrucciones de lo más tonto al grupo de muchachos que corren tras la pelota… en un intento absurdo de que estos modifiquen su juego en virtud de su parecer. La cosa empeora cuando un jugador del Real Madrid anota un gol… el gentío estalla en gritos soltando toda serie de alabanzas y demás gilipolleces posibles e imaginables por el género humano.

Abarrotan la sala con sus clamores, con su incomoda presencia, con los llantos de sus vástagos… con el humo de sus cigarrillos. Toda la magia y la paz de mi Edén se ha evaporado como el humo que salía del cáliz que tengo a mi lado. Resignado… este vampiro de cafetería vuelve a su hogar… maldiciendo el deporte más visto en España… soñando con un futuro cercano vacío de intrusos… en el que su sagrada capilla vuelva a conquistar el clima que tan fuertemente añora.

lunes, 24 de diciembre de 2007

¡Se necesita… atención médica urgente!

Cada día, 500 inmigrantes entran en nuestro país cargados de sueños… buscando desesperadamente una vida mejor. Hoy 4,1 millones de ciudadanos extranjeros viven ya en España, a esta cifra deben sumarse 700.000 personas que han obtenido la nacionalidad este año. Los mencionados datos sitúan a nuestra nación en segundo lugar en la acogida de inmigración, únicamente precedidos por EE.UU.

Sin embargo, en gran número de ocasiones… la situación de estos semejantes es penosa. Tras verse obligados a abandonar su lugar natal en aras de la supervivencia… llegan a nuestras tierras sin un pedazo de pan que llevarse a la boca. No tienen otra opción que trabajar en los empleos que los españoles desechamos. Condenados a dejarse la piel 12 horas al día por un salario exiguo, todo ello para ganarle la batalla al hambre y lograr llegar a fin de mes.

Por si esto fuese poco, la tolerancia en España brilla por su ausencia en la mayor parte de la población. El racismo en algunos colectivos, sobretodo en los de ideología ultraderechista, sobrepasa con creces el calificativo de indecente. Debido a ello, los inocentes e incombustibles recién llegados… han de bregar con insultos, malas caras, opiniones radicales e injustas, un sinfín de tópicos sin ninguna base veraz… e incluso enfrentarse a horribles agresiones. Todos estos problemas son consecuencia directa de la incultura y la falta de información objetiva… sin olvidar la gran dosis de histeria colectiva que asola esta nación.

Algunos españoles achacan el problema del desempleo al creciente número de extranjeros. Esto está bastante arraigado en la población de nuestro país… pero… en realidad solo se trata de una falacia, una idea errónea fielmente respaldada por la manipulación informativa de algunos medios de comunicación. Lo mismo acontece con la cuestión de la delincuencia. Lo cierto es que hay un pequeño porcentaje de inmigrantes que cometen delitos en nuestros territorios… claro que… es harto injusto juzgar e inculpar a la totalidad de nuestro prójimo por los actos de unos pocos.

Aprovechando las fechas en las que nos encontramos… tal vez debamos emplearnos en reflexionar sobre nuestro comportamiento hacia nuestros nuevos compañeros en estos terrenos, con el fin de no dar paso al miedo y trabajar por la tolerancia y la paz, dos valores enfermos de gravedad que necesitan atención médica urgente

martes, 18 de diciembre de 2007

Una barbarie sádica y bochornosa

Aún no entiendo el porqué de lo que me hicieron. Yo era un toro joven que deambulaba majestuoso dentro de su cercado, feliz, disfrutando del sol, refrescándome con la lluvia, gozando la brisa que rozaba mi negro pelaje de brillante azabache. Hasta aquella noche.

Un camión llego veloz a la finca, dos señores me metieron en el interior del vehículo a empujones. Aquel trasto empezó a moverse, estaba oscuro. Yo no podía entender nada de lo que estaba ocurriendo, ni en mi peor pesadilla hubiese imaginado lo que ocurrió después.

De pronto aquel furgón enorme se detuvo, forcejeando… me sacaron de allí y me encerraron en un zulo minúsculo, no había luz alguna. Mi respiración se aceleraba por instantes, el terror me invadía… ¿y si nunca me sacaban de ahí?

Pronto llegaron dos hombres muy fornidos y comenzaron a apalearme, primero el uno, luego el otro, una y otra vez. Las patas me fallaban… me golpearon durante tanto tiempo que a penas podía sostenerme en pie. Luego se fueron, abandonándome de nuevo al terror y a la oscuridad.

Allí transcurrí varias horas, agotado, esperando desesperado un milagro que me devolviese a mi amado campo. Un milagro que jamás llegó.

De pronto, un hombre con un gran arpón de puntas aceradas apareció ante mí, habían abierto una puerta en mi cuartillo de tortura y una luz intensa me cegaba, quería ver lo que tenía delante pero era imposible. Estaba histérico, no sabía que hacer, como escapar de allí. Sentí de repente una punzada horrible que me atravesó el lomo, casi me desmayo, tuve la sensación de que mis fuerzas me abandonaban.

Por fin vislumbre la salida, exhausto… saque fuerzas de donde pude soñando con escapar. Fui a parar a una especie de anfiteatro de arena. Corría y corría, en la más absoluta desesperación luchando contra el dolor, buscando un lugar que me permitiese salir de aquella película de terror en la que me hallaba inmerso. Daba vueltas y vueltas en círculos… no pude huir.

Antes de que mi piel se hubiese aliviado de mi anterior herida… otra figura grotesca se presentó delante de mis ojos. Esta vez, portaba una inmensa lanza. Sin el más mínimo atisbo de piedad me apuñaló por la espalda, justo al finalizar el cuello. Sentí como el metal atravesaba mi carne, unos quince centímetros… hasta perforarme un pulmón.

No contento con esto, aquel infame me apuñaló de nuevo, esta vez en el costado. La sangre de mis venas brotaba sin cesar, como un torrente de lava en un volcán en erupción. La gente jaleaba y reía mientras yo me desangraba, agitaban pañuelos y gesticulaban exageradamente. Cada vez que aquellos hombres desgarraban mi carne, el populacho allí presente estallaba en gritos de gozo, en risas… en júbilo. ¿Cómo pueden estas personas disfrutar tanto con mi sufrimiento? ¿Cómo una tortura tan aberrante puede provocar una carcajada general… un alborozo semejante?

Mi dolor era tan intenso que solo deseaba morir, descansar de una vez, dejar de sufrir sin motivo.

Otro puyazo fue a parar en mi hocico, seguido de otro más que recayó en mi maltrecha espalda. Cuando ya soñaba con el descanso eterno, un idiota comenzó a agitar un trapo cuyo color no alcanzaba a ver con claridad. Se burla de mi… pensé. Yo derramaba mi sangre por la arena, avanzaba hacia él… pero cuando iba a rozarle me esquivaba haciendo aspavientos riéndose cruelmente de mi sufrimiento. Toda una plaza se lo pasaba en grande con mi padecer.

Un hombrecillo me clavo entonces dos arpones más de unos seis centímetros, hincándolos fuertemente en mi carne desgarrada. ¿Hasta cuando voy a sufrir? ¿Cuando terminará todo?

Mi sangre teñía aquella plaza, el sufrimiento de mi inocente cuerpo superaba todo lo imaginable. El imbecil del trapo, se acercó a mí esta vez con una espada… con ella me atravesó desde la espalda hasta la tripa. El gentío estalló en vítores más fuertemente que nunca. Si hubiese sido capaz de gritar de dolor, mi clamor haría surgir en la tierra el infierno… lograría abrir el cielo en dos.

Por fin me desplome sobre aquella arena teñida de rojo escarlata y abandone este mundo sin entender porqué. ¿Qué hice para merecer esa tortura? Tras cortar mis orejas… tiraron mi inocente cadáver en una pila. Sólo fui un número…un… toro muerto más. Otra víctima del sadismo humano.

Cuervos celebrando la Navidad

La familia puede ser una bendición… o una estrepitosa decepción. A consecuencia de las festividades navideñas, estos últimos meses se exaltan los valores familiares. Las “pequeñas diferencias” han de quedar atrás en aras del amor fraternal.

Cuando somos niños nuestras relaciones familiares acostumbran a ser idílicas, salvo excepciones claro está. A medida que crecemos, dichos vínculos suelen degradarse… en ocasiones hasta un límite aplastante.

La causa primordial de la decadencia en el clima familiar suele ser el sucio dinero. Basta con que haya una cantidad mínima del vil metal en juego para que tu más querido hermanito se convierta en Judas Iscariote. Ante treinta monedas de plata ya no hay madre, ni padre, ni hermanos…

Otro motivo para la ruptura familiar es el egoísmo. A medida que los miembros de la familia se hacen mayores y se independizan, comienzan a anteponer sus propios intereses a los del conjunto, esto es algo normal hasta cierto punto. El problema llega, en el momento en que una o varias personas de la familia, sólo buscan su propio beneficio sin tener en cuenta en ningún momento los sentimientos ajenos, pisando la cabeza de sus seres queridos en la avariciosa persecución de su bienestar.

El paisaje que queda de la familia es el de un grupo de enormes cuervos negros peleándose por el trozo más grande y jugoso de carne muerta. Pero… ¡es Navidad!… así que nos juntaremos todos y celebraremos lo mucho que nos queremos, hasta que alguien beba un poco y salgan a la superficie las heridas que perduran sangrantes bajo un grueso manto apostillado de hipocresía.

Los placeres de un vampiro.

Anhelo aquellas noches de estudio. En la mesa, golosinas…la cafetera llena, el botellón de coca cola…las latas de Red Bull… cafeína en estado puro y sobretodo una gran montaña de apuntes, resúmenes y hojas en sucio. Las dos de la madrugada era la hora ideal para empezar, en mi casa por fin había silencio, todos dormían… y mi cerebro despertaba entonces, más brillante que nunca, rápido, eficaz.

Con un pequeño aparatito, hoy conocido por todos como MP3, conectaba mi interior con melodías cantadas en ingles… de ritmos vertiginosos para acelerar mis nervios aún más. Erróneamente, solía pensar que el hecho de que mi organismo estuviese hiperactivo causaba más efectividad en mi aprendizaje. Desde luego… me equivocaba.

Pero lo que otorgaba magia a aquellos ratos eran los escasos minutos que descansaba mirando el transcurrir de la noche. Primero en mi pequeña ciudad natal, Santoña. Posteriormente en los verdes parques de Txurdinaga, que desde la ventana del salón de estudio de mi residencia, se vislumbraban majestuosos.

Con música lenta esta vez… me tomaba un par de momentos, permitía al negro manto nocturno que me arropara. Amaba sobremanera esos instantes fugaces en los que divisando las calles desiertas… reflexionaba sobre el cauce del río que conformaba mi vida. Extrema y eternamente melancólica, enamorada de la oscuridad y de la soledad que el paisaje me regalaba. Sola con mi siempre fiel amante… la noche.

martes, 11 de diciembre de 2007

Conciencias muertas

Afortunadamente, en la actualidad, vivimos en una sociedad muy avanzada en materia sexual. Los medios para el ejercicio de una sexualidad plena segura y responsable son innumerables. Desde el tradicional preservativo hasta la siempre polémica “pastilla del día después” o comprimido postcoital, sin olvidar la píldora anticonceptiva de uso diario, el diafragma, el anillo contraceptivo, el dispositivo intra-uterino, etc, permiten evitar todo tipo riesgos derivados del sexo.

Sin embargo, el número de pacientes tratados por enfermedades de transmisión sexual (ETS) va en aumento y los embarazos no deseados continúan incrementándose. En ocasiones por inmadurez, otras veces por inconsciencia o por irresponsabilidad lo que bien puede ser una diversión esporádica… se convierte en algo traumático.

Recientemente, ha salido a la luz pública, el escandaloso caso de presuntos abortos ilegales en cuatro clínicas ubicadas en el barrio Tres Torres de Barcelona. Al menos en el caso de dos de estos centros, “Ginemedex y Emecé”, se poseen pruebas incriminatorias que revelan como su director Carlos Morín, aceptaba la realización de un aborto a una mujer que contaba ya treinta y una semanas de gestación, lo cual es contrario a La Ley.

Según establece el artículo ciento cuarenta y cinco del Código Penal, toda interrupción de un embarazo practicada una vez transcurridas las veintidós semanas de desarrollo fetal constituye un delito. Salvo si se dan alguna de las tres circunstancias atenuantes
siguientes: malformación grave en el feto, elevado riesgo para la salud física o psíquica de la madre, o fecundación producto de una violación.

En estos lugares abortistas se falseaban ecografías… se manipulaban informes para mostrar a las pacientes como enfermas de gravedad… y tras burlar de estos y de otros modos la legislación vigente…el ensañamiento incrementaba… se trituraban los restos del bebé para encubrir su avanzado desarrollo. Inmediatamente después se procedía a la eliminación del cuerpo. Por un coste económico que oscilaba entre cuatro mil y seis mil euros muchas madres pudieron tirar a sus hijos por el desagüe, asesinarles en un edificio e irse impunemente… aliviadas, pensando que todo fue un mal sueño.

El juzgado de instrucción número treinta y tres de Barcelona ya procesa a una mujer holandesa de veinticuatro años, clienta de uno de estos paraísos del crimen, junto con ella, cuatro médicos se hallan también en similar situación, debido a sus presuntas prácticas atroces. Los acusados se enfrentan a entre uno y seis años de prisión. La Justicia ha manifestado su intención de localizar a más culpables de esta carnicería.

Asesinatos aberrantes, sádicos… crueles como estos deben evitarse utilizando el sentido común. No se puede arreglar la falta de responsabilidad ordenando la matanza de inocentes. Con un mundo plagado de mágicas medicinas es denigrante que aún existan Herodes que degüellan criaturas para encubrir su iniquidad.

El cielo en una taza

Cuando amaneces tras una mala noche… él está junto a ti. Se introduce en tu cuerpo y eléctricamente te recorre… devolviendo tu carne a la vida… resucitándote. Por su divina gracia aguantas tu frenético ritmo laboral. El más fiel de tus amigos… no te abandona en un solo descanso, y entre pena y pena ahoga tu exasperación en sus aguas nocturnas.

Tan cálido que puede abrasar, tan amargo como el autentico dolor, adictivo cual pasión amorosa. Puede hacerte sentir vigoroso… imparable torrente de energía que recorre presto las siluetas que lo rodean. A veces traicionero… te hace perder los papeles y apuñala a tu corazón. Claro que hasta su traición resulta morbosamente dulce.

Repara tus fuerzas, comparte excitadamente tus risas… pues es su efecto el que las provoca. Inocula en ti un trotecillo raudo que intenta devorar el mundo de un solo bocado. El café, el néctar negro que anima tu alma, que te fortalece, que te hace invencible cuando pareces vencido. A pesar de su mala fama… toda una bendición.

Traicionando a quien nos entrega su amor sin reservas.

El pasado 9 de diciembre se celebró en muchos países el Día Internacional de los Derechos de los Animales. Se convocaron manifestaciones en gran número de ciudades a lo largo del mundo con el fin de defender a aquellos que no pueden protegerse por sí solos. En Méjico, por ejemplo, la Agrupación para la Defensa Ética de los Animales (ADEA), hacía un llamamiento para la movilización de todo el país en beneficio de tan noble causa.

Dentro de nuestro territorio nacional, también hubo manifestaciones en las principales ciudades. Por ejemplo la protagonizada por diez personas que se tumbaron completamente desnudas en la Puerta del Sol en Madrid, como señal de protesta por la cruel caza de algunas especies de nuestra fauna para la industria peletera.

Otros grupos preferían meterse en jaulas con el fin de ilustrar la tortura que padecen gallinas, pollos, conejos, primates… sometidos por el ser humano en su insaciable y ciega persecución de su propio beneficio.

En todas las televisiones de nuestro territorio nacional… un sinfín de famosos actores españoles y algunos otros americanos realizaban campañas abogando por la preservación de los derechos de los animales, tratando de fomentar el amor y cuidado hacia los mismos.

Desgraciadamente parece que tanto ahínco no sirve de mucho puesto que las cifras de abandono animal en este país siguen siendo terribles. España es el lugar de Europa en el que más animales de compañía se compran. Se calcula que 250.000 mascotas serán vendidas en estas fechas navideñas. Un porcentaje elevadísimo serán abandonadas a los pocos meses de su adquisición. Como jerseys pasados de moda, como juguetes viejos… como basura… así devolvemos el cariño y la compañía incondicionales que estas criaturitas nos han regalado.

La justicia ha decidido imponer seis cientos euros de multa por cada animal abandonado. Seguramente el castigo a tanta crueldad debería ser mucho mayor.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Caminando hacia la muerte.

El primero casi nunca nos gusta y sin embargo por algún motivo irracional… continuamos haciéndolo. Nos mareamos y acabamos tirados en la cama o sentados con un fuerte dolor de cabeza y una sensación de debilidad recorriendo nuestro cuerpo.

Nos ensucia los dientes, obstruye las arterias, degrada a cero el rendimiento físico… pone en un gravísimo riesgo a nuestro sistema cardiovascular, introduce en el cuerpo humano una infinidad de toxinas… venenos desconocidos que nos pudren por dentro.

Disminuye la fertilidad en los varones, inhibe la percepción de los sabores, privando a la lengua de su sensibilidad. Llena la garganta de laceraciones, hace explotar algunos de los pequeños vasos sanguíneos que abastecen los pulmones, convirtiéndolos en rocas negras… atrofiándolos… asesinándolos. A la larga consigue provocar el temido “cáncer”.

Con el tiempo absorbe nuestra voluntad, se convierte en un acto indispensable… tras las comidas, antes de entrar a trabajar, al coger el coche o el autobús… en el descanso. En teoría ocupa nuestro tiempo para “calmar los nervios”… en realidad nos obliga a inocularnos en dosis sucesivas… nuestra propia muerte.

Es el tabaco, la droga que más adictos mata cada año, que nos quita millones de pesetas, solo para llevarnos lenta y dolorosamente a morir. Lo que empezó siendo una estupidez… se ha convertido en una espiral que nos lleva directamente a la cruel agonía de un paulatino fenecer.

Altamente nocivos…

Cada día millones de personas en todo el planeta acuden estresadas a trabajar. En un mundo en el que la actividad laboral cada día es más competitiva, los empleados deben ser eficientes al 150%. Claro qué… ¿cómo puede ser alguien productivo si le someten a un continuo hostigamiento?

En ocasiones el jefe… otras veces el compañero de al lado… nos envenenan el animo, perjudicando nuestra eficacia en la labor…e incluso dañándonos también la salud. A estos individuos se les denomina “compañeros tóxicos”. Nos maltratan cada día tanto física como psíquicamente mientras tratamos de llevar a cabo nuestra tarea diaria.

Es el jefe que te grita para que pongas copas más rápido, la compañera que dificulta tu trabajo cada jornada, ese que se sienta a tu lado y aprovecha cualquier circunstancia para decirte:- ¡déjalo!, ya lo hago yo, que no sabes hacer nada. Aquella que te lanza dardos punzantes a la vez que ambas trabajais. El típico moscón que te ronda diciendo: ¡así no!... colócalo medio milímetro más a la derecha.

Algunas veces son trepas, otras… nos superan en rango y aprovechan esto para tratarnos como despojos. En otros casos, nos vapulean de forma constante… o…sencillamente nos cargan sus quehaceres. Mientras corremos de aquí para allá intentando hacer cien mil cosas a la vez… ellos se escaquean para tomar un café y leer el periódico. Nos exasperan, vejan, hacen de nuestro empleo una tortura.

Tal vez, tramitar una denuncia, sea una medida demasiado fuerte para aplicarse en estas cuestiones. Sin embargo, es indudable…que se debe alertar a los responsables de las empresas en el mismo instante en que se observen este tipo de comportamientos en un igual o un superior. Solo así se logrará evitar toda esta crispación.

Una inocente nubecilla de algodón en la creación

Sus patitas de alambre y de aspecto quebradizo apenas sostienen el peso de su cuerpecillo blanco y esponjoso. Graciosamente desproporcionadas… con el rostro estilizado, el morro afilado… y sin embargo con el cuerpo redondeado y voluptuoso.

Los cabellos rizados y totalmente canosos hacen de estas criaturas… entes inmaculados… íntimas representaciones de la candidez… evocaciones de ternura… e incluso… símbolos de fecundidad y maternidad como en el caso del teatro lorquiano.

Caminan libres por las verdes praderas, ajenas a los peligros del entorno, igual que pequeñas hadas gordezuelas deambulando en un bosque paradisiaco. En apariencia, excesivamente insignificantes para deparar en ellas… pero en realidad demasiado bellas para el burdo vislumbrar humano.

Sencillamente ovejas… animales injustamente calificados de simples por el refranero castellano. Seres de hermosura fantástica… invisibles al frío e imperturbable ojo de la mayoría de los humanos… solo perceptibles a miradas cálidas, puras o de curiosidad infantil. Nubecillas de dulce algodón de azúcar de incógnito en la creación

domingo, 25 de noviembre de 2007

La patología de la desesperación.

El nuevo día llega y tú amaneces con él, pero no esperas nada, ya no. Lejos quedan esos días en los que te preocupabas por ir guapa a trabajar, en que reía…, en que tenías fuerzas. Ahora tu vida es una triste sucesión de despertares sin sentido alguno, el taciturno goteo de la lluvia que observas tras el cristal, como un vegetal en la UCI, ves transcurrir tu existencia… quieres cambiarla… no puedes… estas demasiado cansada.

Desconoces cuando comenzó todo… antes eras feliz, reías, soñabas con un futuro, había tantas cosas por hacer, tantos sueños por cumplir… sin embargo, poco a poco… sin darte cuenta… tu luz se fue apagando. Tu existencia se convirtió en un letargo, te convertiste en alguien pasivo… lo que parecía vital… dejó de tener relevancia.

Te sientes atada de pies y manos, débil, sin ganas de seguir, sencillamente… agotada… exhausta. Las ilusiones son un imposible para ti. Únicamente posees indiferencia. Aquellos que te rodean sólo te regalan consejos absurdos… te otorgan su incomprensión, incluso en ocasiones… te muestran su rechazo.

El dolor es tan duro y la soledad no ayuda… quisieras encontrar afecto en tu entorno… no hay nada… salvo egoísmo. Esto se termina… te duermes en la bañera mientras el vino de tu calvario se escapa de tus venas. Tu último aliento te ha abandonado.

Mi diosa, mi musa, mi reina.

Cuando las llamas estuvieron a punto de arrancarme de este mundo… ahí estaba ella. Cuando mis amigas me dañaban… ahí estaba ella. Cuando mi corazón sollozaba… ahí estaba ella.

Me enseñó a ver la vida con ojos sensibles, forjó mi bondad. Intentó darme unas creencias. Me aceptó tal cuál soy y me dio su cariño sin reservas. Me alentó siempre a mirar el futuro con optimismo, a luchar por lo justo… por las cosas que en el mundo merecen la pena. Logró que sintiese que la vida puede ser bella.

Tan cariñosa, dulzura en rostro de mujer, tan frágil y a la vez tan fuerte. Superando su día a día y dando sentido al mío. Siempre junto a mí… apoyándome… ayudándome a entender lo que siento. Sacando lo mejor que llevo dentro.

Aquella en quién confío, el faro que guía mi existencia, la luz de mi oscuridad, la cuerda que me sujeta en el abismo. La mayor fuente de amor incondicional que he conocido. Mi madre… mi estrella.

El lamento que no deseamos oir

A las puertas de las fiestas navideñas… del aniversario del nacimiento de Cristo, esas fechas en las que se promueven la paz, el amor, los lazos familiares, el perdón… y sobretodo la solidaridad con el prójimo… 200 000 personas duermen cada noche en las calles españolas. Existen un total de 800 000 pobres en nuestro país.

Mientras muchos nos precipitamos en masa a comprar polvorones, bombones, mazapanes, turrones de mil y un tipos… otros tantos tienen que hacer milagros para comer ese día.

En una época en la que el consumismo se dispara… en que nos gastamos auténticos pastones en comida… debemos pensar en aquellos que no tienen nada que llevarse a la boca. Afortunadamente, aún hay quienes se preocupan por los más desfavorecidos… voluntarios altruistas que se levantan de madrugada para acudir a Merca Madrid y a 91 restaurantes de la zona con el fin de recoger todos sus productos perecederos excedentes para repartirlos en bancos de alimentos.

Estos responsables se encargan de retirar de algunos comercios, los alimentos que están cercanos al cumplimiento de su fecha de caducidad o que por otros motivos no serán utilizados, posteriormente los llevan a diversos edificios donde se distribuyen entre los necesitados. A dichos lugares se les conoce como bancos de alimentos. Hay un total de cincuenta bancos alimenticios en Madrid y un banco por cada una de las restantes ciudades de España… pero esto no es suficiente.

Los sábados y domingos los bancos se encuentran cerrados y muchos han de lanzarse a los contenedores a la búsqueda de la supervivencia. Un indigente narra como ha obtenido de la basura cercana a un supermercado ciento y pico litros de leche en perfecto estado, los propietarios tiraron el cargamento lácteo porque los envases estaban manchados. Exactamente lo mismo le ocurre a otro sin techo con una gran caja de botellas de aceite de oliva.

Muchas personas con buen aspecto hurgan a altas horas… amparadas en el manto de la noche, entre las basuras de los barrios adinerados de Madrid y de otras ciudades de nuestra nación. Poseen una pensión de trescientos euros mensuales que no les alcanza para vivir y avergonzados tratan de encontrar entre lo que sus semejantes desechan algo que puedan aprovechar, se les conoce como “pobres vergonzantes.”

A pesar de toda esta miseria… algunas empresas siguen mirándose el ombligo y en lugar de prestar su ayuda actúan cruelmente. Este es el caso de una famosísima industria de bombones que todos los años… coincidiendo con los meses de abril a septiembre… tira a los basureros toneladas de bombones que ya no se venden. Lejos de darlos a un banco de alimentos… pasa una apisonadora por encima de las toneladas de chocolate para asegurarse de que no puedan ser consumidas.

Es necesaria la cooperación y concienciación de todos a fin de contribuir a la justicia y la igualdad en nuestros territorios. Dejemos de pensar con nuestro estomago y escuchemos lo que grita nuestro corazón.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Crónica de la inocencia.

Tenía veinte años cuando conocí a mi Dios, se llamaba Javier. En sus ojos oscuros como una noche de tormenta descubrí... que amar hasta la locura era posible. En sus rosadas manos… percibí por primera vez el calor de una compañía que mi condición me había negado hasta entonces. Sus largos bucles de brillante azabache asieron mis muñecas encadenándome a él.

Mi adolescencia se sucedió cruel, temerosa, marcada por el secretismo y la soledad. El terror al rechazo, a las burlas ajenas, a la intolerancia de quienes me rodeaban… el miedo ante la desaprobación familiar y otra serie de conflictos internos me hicieron introvertido… un maestro… en ocultar mis sentimientos.

Cuando apareció él… empecé a vivir. La felicidad no cabía en mi pecho, juntos paseábamos por el Retiro madrileño, con las palmas enlazadas, mostrando nuestra pasión al mundo, entre la arbolada de aquel jardín paradisiaco.

Hasta un fatal catorce de febrero… en que nuestros pasos se cruzaron con los andares borreguiles de un amplio grupo de personajes con banderas españolas, grandes águilas tatuadas y cráneos desnudos. ¡Maricones de mierda!, ¡degenerados!-Nos gritaron. ¡Vamos a limpiar Madrid de esta basura!- repetían una y otra vez mientras nos apaleaban, pateaban, escupían…

Vi morir a “mi Javi” antes de cerrar los ojos para apresurarme a su encuentro. Condenado a muerte… mi delito… nacer Miguel en vez de Laura. Ejecutado por una característica genética tan trivial como mi color de pelo. Al igual que mi novio… injustamente asesinado.

Caído a causa de la intolerancia, el odio y la ignorancia de la verdadera basura que plaga Madrid y otras ciudades españolas. Les deseo a esa pandilla de perfectos despojos sociales… muchos hijos gays y lesbianas.

Supongo que alguien podría recriminarme mi falta de respeto a esta gentuza… claro que… en mi opinión… a la violencia… tolerancia cero.

Ya es hora de que algunos entiendan… que nacer homosexual o heterosexual… es lo mismo que nacer alto o bajo… rubio o moreno. Siglo XXI llamando a trogloditas… ¿me recibe alguien?

Los maestros del temor

Antaño el término “monarca” estaba íntimamente ligado a la divinidad. Los reyes debían su rango a “la gracia de Dios” por lo que el catolicismo era una obligación…un lecho en el que descansaba el poder real, el pilar que lo sostenía. Este hecho propició que la institución eclesiástica obtuviese una serie de privilegios que jamás debió poseer.

La exención fiscal les permitía ya en la Edad Media, llenarse la barriga a costa del campesinado hambriento. La Inquisición… que tardaron siglos en condenar… se permitió llevar a cabo las torturas más atroces que conoce el hombre, junto con un sinfín de asesinatos justificados con causas absurdas.

El colmo llegó en el momento en el que se adueñaron de la educación, jugando con la cultura, la imaginería y sobre todo con el miedo… bautizado con lo que se conocía como “el temor del señor” ejecutaron a la libertad, implantaron su tiranía como moral de la población, grabaron sus mandamientos con fuego en los corazones de las gentes.

Nos enseñaron a ver lo natural como sucio, a sentir terror por sistema, a pensar y a obrar según su santa voluntad. Nos condenaron al pensamiento arcaico constante, nos castigaron sin progreso… mientras se aseguraban de controlarlo todo.

El Estado ha sustentado a la Iglesia durante centenares de años, gracias a Dios… las cosas están cambiando. Aquellos que nos sometieron van perdiendo su poder para manipularnos. Desesperados no saben que decir para mantenernos esclavizados bajo sus “gloriosos preceptos éticos y morales”. Esperemos que el tiempo ponga a estos maestros del miedo donde les corresponde.

Arduo trabajo… ESCASA RECOMPENSA

¿Quién de ustedes no ha visto en un diario o en su revista de lectura habitual alguna historia sobre errores médicos? Artículos que narran la negligencia de un determinado médico… o de un hospital público, una clínica privada… estos fallos no distinguen entre clases sociales.

Muchas quejas se suceden en lo tocante a la calidad de la asistencia sanitaria, gran número de críticas han recaído sobre la Seguridad Social, tan impopular en España. Sin embargo, en un mar de exigencias… ¿Dónde están aquellos que valoran el esfuerzo del personal que vela por nuestra salud?

Para llegar a ejercer la medicina hay que pasar por unos once años de estudios, prácticas y exámenes como el severo MIR, que ha causado disgustos a más de un licenciado. Asumir ese altísimo nivel de trabajo parece casi un acto heroico… pese a ello esta profesión sigue siendo de las más escogidas.

Tras todo ese estudio interminable… estos héroes incansables dedican lo mejor de su vida a curar nuestros virus, salvarnos del cáncer, reconstruir nuestros huesos, aliviar nuestros dolores… e incluso a devolvernos el aliento vital cuando este nos abandona. Dedican su existencia al prójimo, haciendo de ello una ciencia… una profesión.

Innumerables son los arrancados de las garras de la muerte, tal vez… prestamos demasiada atención a los fallos, olvidando excesivamente aprisa los éxitos. Al fin y al cabo… los sanitarios… también son humanos.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Siguen entre nosotros

Sus padres fueron Rousseau y Goethe… eran personas especiales, diferentes a la mayoría. Para ellos… el sentimiento primaba sobre el frío raciocinio… una sola idea tenía el poder de cambiar el mundo… la naturaleza era un Edén, pleno en belleza, objeto de absoluta admiración.

A veces sus mentes portaban un cierto hastío por su alrededor, poseían gran energía que en muchas ocasiones arrojaban contra quienes rodeaban su halo de ensoñaciones diversas. Su marcado carácter impulsivo podía llevarles incluso a la autoagresión.

Gustaban de la arquitectura gótica. Eran buscadores incansables e insaciables de la libertad que tan desesperadamente necesitaba su alma. Amaban los paisajes tormentosos, pues estos reflejaban a la perfección el sufrimiento… la continua mortificación de sus corazones destrozados… demasiado frágiles para su gélido entorno.

Capaces de terminar con su existencia por un amor… por un frenesí pasional más grande que ellos mismos. Incomprendidos y constantemente atormentados por sus mentes vagaban errantes y ensimismados soñando personajes grotescos en escenarios tétricos.

Sus cuerpos recorrieron la Tierra en el final del siglo XVIII, para abandonarla tras el inicio del XIX, sus espíritus, en cambio, aún perviven en la actualidad, tratando de hallar la emoción en un universo cada segundo más insensible. Los románticos… entes centenarios que todavía hoy respiran dentro de unos pocos… quienes tal vez no heredemos su talento pero…desde luego… sí portamos su sentimiento.

Flores arrancadas sin piedad

El cinco de agosto de 1939 el cementerio del este de Madrid se tiñó de un rojo brillante, denso, puro, pero sobretodo completamente inocente. Trece jovencitas imploraban al cielo “Padre aparta de mi este cáliz”, sus ruegos inútiles se marchitaron entre las arenas y hierbajos del camposanto, asesinadas peor que animales, salvajemente ejecutadas por un grupo de alimañas que gozaban imponiendo el terror a su paso, obligando a sus semejantes a pensar su voluntad.

Cantar estupideces y levantar la pata por las esquinas constituían el deporte nacional. En las iglesias y en las escuelas el demonio enrojecía por momentos, vestía bandera republicana y en lugar de tridente portaba hoz y martillo. Las ideas propias constituían una enfermedad cuyo tratamiento consistía en la vejación, la humillación más absoluta acompañada de un martirio extremo. Si la afección no sanaba… la persona se convertía automáticamente en cordero para el sacrificio.

Entre el pánico general un grupo de querubines, sacaron el valor suficiente para movilizar sus aún algo infantiles cuerpecillos en virtud de la libertad. Aquellos angelillos no llegaron a cumplir su misión… un grupo de horribles rapaces, águilas negras cuya fealdad solo era superada por su insensibilidad… se cernió sobre ellos, desgarró su piel que cayó al camposanto en forma de pétalos de rosas rojas.

Este hecho… es únicamente una de las atrocidades que múltiples años bañaron con sangre inmaculadamente limpia las calles españolas. Una vergüenza que pervive ensuciando los territorios en los que vivimos… una impiedad que la memoria histórica debe recordar, para así evitar… que actos deplorables como estos… se repitan.

Debemos ser solidarios

Cada día la cafetería de la facultad de ciencias sociales y de la comunicación alimenta a infinidad de muchachos que no tienen tiempo para regresar a sus hogares para la hora del almuerzo. El próximo 30 de noviembre, este lugar que sustenta a tantos y tantos estudiantes se cerrará.

Los estudiantes de este complejo universitario, nos quedamos sin nuestro único centro de reunión, pues es solo ese edificio, el que se encuentra lo suficientemente cercano a nuestro aulario para permitirnos acudir en los escasos descansos que tenemos.

Los amables camareros, que aguantaban con una eterna sonrisa todas nuestras peticiones a ritmo frenético…serán despedidos. El entrañable barman de gafas, que nos daba conversación mientras nos ponía un café... la simpática dama del cabello rizado que… como una madre nos servía la comida cada mediodía... y cada miembro del paciente personal que ha convivido con nosotros durante nuestra vida académica… nos serán arrebatados.

No podemos hacer nada… salvo pedir a quien dirija todo esto, la pronta reincorporación laboral en las futuras instalaciones, de las personas que tan cariñosa y dulcemente nos han atendido todo este tiempo.

Aquellos que han acompañado y compartido nuestros momentos de ocio se encuentran ahora en una difícil situación. Los estudiantes debemos rogar que estas obras se lleven a termino lo antes posible para acabar así con el desamparo que asola a nuestros queridos hosteleros.

lunes, 5 de noviembre de 2007

DANZANDO POR LAS CARRETERAS BILBAÍNAS

Llegan las dos y media y ya estoy en la parada, he llegado corriendo y trato de que mi respiración vuelva a la normalidad. Apoyada en la marquesina acristalada toso y toso agitada, cualquier día… me da un infarto de miocardio. Hay que reconocer que estas carreritas tienen su emoción.

Mientras termino de vestirme adecuadamente… él hace su entrada triunfal. Era rubio, vizcaíno, grandullón… se llamaba… Bizkaibus. Un autobús amarillo, tremendamente largo, con un deslumbrante muelle gris que le sirve de cintura y le permite realizar giros y quiebros solo superados por Farruquito.

En cuanto me subo puedo percibir un calor tremendo, procuro sujetar bien mi carpeta a la vez que busco un lugar al que asirme. El conductor mete primera y la música empieza a sonar. Mi amiguito se acelera, se acelera y yo me bamboleo entre el gentío que bailaba de un lado a otro, de barra a barra, intentando no acabar el baile besando el suelo. Llega la autopista y volamos aun más, esquivamos coches, deslizándonos al ritmo de los cuarenta principales.

Todos tratamos de sobrevivir en esta danza de la muerte, algunos ya se han espanzurrado contra la pista o un cristal vecino. Quienes quedamos en pie asistimos a adelantamientos frenéticos, curvas exageradas y otras maniobras imposibles.

Se acerca el final del baile y una glorieta que anuncia “unibersitatea/ universidad” es la pirueta final de una coreografía potencialmente temeraria. Pocos metros después, la música se detiene y lo que queda de mi cuerpo desciende con el resto de mis compañeros hacia nuestra amada UPV

EL ESTRESS DE NUESTRO TIEMPO

Corres y corres a todas partes. Hay tanto que hacer… los trabajos se amontonan, los apuntes necesitan un repaso, debes pasar a limpio esas hojas que te prestaron, redactar aquellos ejercicios… y esa práctica que olvidaste… ¡Te llevará toda la noche!

No tienes tiempo y quedaste en bajar a la compra y limpiar el salón, le dijiste a tu amiga que esta vez sí la acompañarías al gimnasio… se te ha hecho tarde. Casi sin darte cuenta, has vuelto a dejar colgado a alguien que te importa.

¡Los e-mails que debías enviar a tus compañeros, a tus profesores… se acumulan en tu cabeza…! y la campaña publicitaria!...esta decidido: tienes que ir a un cibercafé y conectarte a Internet.

Parece que tu mundo se acaba, que tu vida se desmorona, que no controlas nada.
¿Puedes sentirlo? Seguro que esto te ha ocurrido alguna vez. Se denomina estress y acorta muchas vidas cada día. Es un miedo intenso, genera a quienes lo padecen una ansiedad aguda hacia los proyectos de su jornada cotidiana, agrava muchas enfermedades, deprime el ánimo, dispara el nerviosismo…

No paramos de agobiarnos con lo que al fin y al cabo son tonterías. Podemos hacer mucho más de lo que creemos, incluso cosas que hoy por hoy desconocemos, pues únicamente usamos el 10% de nuestra capacidad cerebral. Solo tenemos que creer un mínimo en nosotros mismos, en nuestras posibilidades, organizar bien las horas que necesitamos para realizar esos trabajillos y sobretodo tranquilizarnos.

Si nos lo proponemos podemos erradicar este mal que aqueja a millones de personas en el mundo y les condena a medicaciones como los ansiolíticos y los antidepresivos. Todo puede arreglarse con una dosis diaria de pensamiento positivo.

Cuando el amor nos ciega...

En la actualidad, España es el segundo país más longevo de Europa. Con una esperanza de vida que alcanza los ochenta años en los hombres y los ochenta y cuatro en las mujeres, nuestra nación, tal vez se erija en un futuro, como el territorio con mayor número de ancianos en el continente europeo.

Recientemente, ha sido aprobada la “Ley de la Dependencia” que permite a las personas que no pueden valerse por sí mismas, acceder a una serie de ayudas que otorga el gobierno. Dicha ley, que entrará en vigor a principios del año 2008, también posibilita el pago de un sueldo a quienes se dediquen en exclusiva a la atención de un familiar imposibilitado física o psíquicamente. Pero… ¿Hasta qué punto es acertada esta medida?

Claro está, que es positiva cualquier medida con el fin de ayudar a los desfavorecidos. Sin embargo… ¿Quién garantiza la adecuada atención de estas personas?... en muchas ocasiones los familiares creen hacer lo mejor llevando a sus seres queridos consigo, instalándolos en sus hogares y tratando sus problemas en la medida de sus posibilidades. El amor... el afecto a ese allegado enfermo a menudo enturbia su beneficio.

Enfermedades como el Alzeimer y la Demencia Senil entre otros, son ejemplos que no dejan lugar a dudas. Los pacientes comienzan a olvidar pequeñas cosas, a perder el juicio y a llevar a cabo actos, que evidencian la ausencia de cualquier atisbo de razón. Aquel que se encarga de su cuidado, se siente desbordado, impotente y aturdido ante la actitud del atendido que ha comenzado a orinar en los jarrones, a limpiarse las nalgas con las cortinas del salón, a almacenar sus excrementos en papel albal por los diferentes rincones de la casa, etc. En respuesta a esto, el enfermo únicamente recibe riñas que por su afección no logra comprender.

Estos comportamientos, no son en absoluto, realizados a mala fé , solo constituyen muestras de que la atención debe recaer en manos de personal cualificado y especializado en el tratamiento de este tipo de enfermedades. Solo una persona formada en estas cuestiones, responderá a ellas de un modo que beneficie al paciente.

Igualmente ocurre con aquellos afectados en su movilidad o en otros aspectos de ámbito físico. Una enfermera, una auxiliar de clínica, serán más eficientes en su reacción ante cualquier problema y además podrán ayudar al afectado con ejercicios que mejoren su estado de salud.

Seguramente, lo ideal para las personas dependientes es la atención sanitaria en centros especializados en los que al menos durante el día consigan una atención que mejore al máximo su calidad de vida. Se debe pensar única y primordialmente en el bienestar del paciente

martes, 30 de octubre de 2007

EL ÁNGEL ERRANTE:

Una vez conocí a un ángel, era de Bermeo. No tenía alas, pero su luz iluminaba todo lo que le rodeaba, cada cosa que tocaba, a cada persona que amaba. Sus cabellos eran fuertes hebras de plata que rodeaban su rostro, sus manos… muy grandes podían coger el mundo en un solo gesto, su semblante algo ceñudo se traicionaba constantemente por el brote de una sonrisa.

Contaba sus aventuras en barcucos pesqueros que surcaban las olas en busca y captura de los hijos del mar. Aferrado a las aguas, a la prolongación del cielo del que nació, transcurrió nostálgico durante años viendo sucederse luz y oscuridad, sol y luna… hasta la mañana que decidió adentrarse entre los hombres.

Descubrió el amor en una fémina con nombre de reina y ya jamás pudo separarse de ella. Dedicó su vida a cuidarla, a servirla, a satisfacerla… pero sobretodo a quererla. De la unión de sus raíces brotó su árbol familiar.

Los años corrieron velozmente y el ángel fue llamado por Dios a abandonar la Tierra. El amanecer de un triste trece de abril, de pronto desapareció, pero las semillas de cariño que sembró pervivirán siempre en nosotros. Nos volveremos a ver abuelito.

domingo, 28 de octubre de 2007

Las mañanas soñando contigo

Sentada en una amplia sala, fingiendo hacer ejercicios de matemáticas, fumando, tomando café y ensimismada pensando en tu mirar. Ansiando con hacer mías esas dos estrellas de color castaño. Esperando que algún día el torrente de lava de tus labios rozase mi boca.
Soñando que me pronunciases un te quiero.

Una apariencia calmada escondía la ansiedad, el respirar de mi alma. El corazón se aceleraba, me sentía fuerte, capaz de todo, como si la electricidad de un rayo recorriese mi carne. Días antes no sabía quien eras… pasado el tiempo… la sangre de mis venas te daría si lo pidieras.

Envuelta en el caprichoso movimiento del humo, enturbiaba mi mente cavilando como lograrte, buscando una estrategia que te hiciese amarme, luchaba desesperada por un mañana a tu lado.

Un mes transcurrió y por fin juntos, mano a mano compartimos los baches de una vida que nos ha mantenido enlazados ya tres años. Paseamos de la mano por la calle, tú feliz por seguir a mi vera… yo aun obnubilada en las ensoñaciones amorosas sobre tu persona rogando al tiempo que nunca… nunca te deje marchar.

Un bocadillo de tortilla siembra el caos.

Eran las dos y veinte de la tarde de un soleado día tres de julio del año 2006. Sumida en la infernal temperatura madrileña tan habitual en esas fechas me disponía a transportar mi equipaje hacia el autobús que me llevaría de vuelta a mi Cantabria natal tras un fin de semana de vacaciones.

La estación se encontraba a rebosar, la gente corría cargada de acá para ya. Yo empezaba a familiarizarme con la vida de una mula de carga, mientras arrastraba el excesivo conjunto de maletas que había llevado para solo tres días en la capital de España.
Cuando al fin subo a ese enorme trozo de metal, incomodo donde los haya, miro a mi alrededor y solo veo un pobre grupo de pasajeros colocados como sardinillas picantonas en una lata sumamente enana. Entre ellos destaca lo que parece ser un híbrido entre hombre- mujer. Más tarde, descubro que es una mujer… pero con un concepto de la depilación facial de lo más… dejémoslo en particular.
Transcurren dos horas y media y tras una sesión de cine de calidad… tan típico en los buses… ¿seguro que conocen la película, es princesa por sorpresa… segunda parte…por fin realizamos la parada de turno en un área de servicio cercana a un pueblecito muy mono llamado Lerma.
Hay veinticinco minutos de descanso y lucho con los presentes en la cafetería, la victoria en forma de apetitoso bocadillo de tortilla y Coca-cola ya están en mi poder. Me siento a degustar el botín, el megáfono de la sala no para de torpedear los avisos a los pasajeros para que se dirijan a sus respectivos autocares, yo seguía absorta en mi paraíso gastronómico particular. Cuando culmino de experimentar mi éxtasis místico al más puro estilo San Juan de la Cruz… decido salir hacia la explanada, acabo de oír nombrar a mi vehículo en el trasto ese.
Subo, me siento. ¿Juraría que me sentaba algunas filas atrás? ¿ dónde diablos he metido mi mochila?. Un escalofrío recorre mi cuerpo… ¿ Señora, este autobús va a Santander verdad?- No, este va a Madrid, el de Santander marchó hace rato.
Aaaaaaaaaaah!
Mis maletas van camino de Santander sin mí, corro a la recepción, le explico el caso a una señorita muy simpática que hace una llamada para que mis maletas sean rescatadas y almacenadas en una oficina de la estación de mi destino. Me explica que tendré que esperar al próximo bus, para que este me acerque hasta allí.
Vuelvo al bar, trato de llamar con mi móvil a casa, casualmente se ha quedado sin batería… motorola tenía que ser. Finalmente logro llamar a mis familiares y explicarles la situación, es decir, me hipoteco en una cabina cochambrosa solo para que mis seres más queridos me pongan verde.
Transcurren cinco horas, hasta el momento, lo único que he hecho es gastarme casi la totalidad del dinero en todas las chucherías del área de descanso para entretenerme y calmar los nervios.

Ya es de noche, las diez y por fin aparece ante mis ojos el esperado ente salvador: el autobús de un equipo de fútbol juvenil de tercera, con mamás entusiastas y un Papá Noel entrenador. Con este pintoresco grupo de acompañantes, llego a las dos de la mañana a la estación de Santander tras haber hecho un sinfín de paradas en pueblos que conocían sus habitantes y cuatro o cinco personas más en todo el planeta.

Allí me esperan mis maletas... y lo que es peor... mi padre con un discurso sobre su tema favorito: "Gema... eres un desastre." Durante el camino... "mi erudito progenitor..." sigue con su parlamento, sin darse cuenta de que yo... sencillamente no le estoy escuchando. Solo puedo pensar en la aventura vivida...increíble pero CIERTA.

martes, 23 de octubre de 2007

Las desigualdades de un sistema inhumano.

A menudo oímos en la calle, en los medios de comunicación, en las bocas de las personas que nos rodean… la pobreza que asola a los países comunistas: Rusia, Cuba, etc, etc. Sin embargo, todo el mundo parece olvidar la pobreza que sufren muchos de nuestros compatriotas.

Mientras algunos se van de compras a Giorgio Armani, adquieren estupendos Porsches, Lamborginnis, los famosos Ferrari o los ya tan extendidos Mercedes Benz… Otros intentan sin éxito comer ese día o mal dormir sobre un par de cartones. ¿A quién le importa?... La respuesta está clara… a nadie… o mejor dicho a casi nadie.

Un familiar muy cercano me dijo una vez: “Para que unos vivan bien, alguien tiene que vivir mal… y la verdad me da igual”. La susodicha afirmación demuestra el egoísmo repugnante de una gran parte de la sociedad.

A la gente “de bien” no le interesa lo más mínimo el sufrimiento de su prójimo. Sus ansias de futuro se reducen a codiciar objetos banales, a adscribir a sus cuentas bancarias ceros y ceros, incrementando su tiranía, aumentando su carencia de humanidad, su indiferencia, indolentes ante la miseria y la injusticia que les rodea.

Se critica excesivamente el comunismo, se habla de la paja del ojo ajeno sin ver el gran tablón que ciega el nuestro. Tal vez deberíamos aunar nuestros esfuerzos en crear un sistema económico justo en lugar de echar las lenguas viperinas a pacer.

Una paliza disfrazada de deporte

Son las ocho y media de la tarde, me dirijo a mi últimamente poco frecuentada clase de kickboxing, una actividad estupenda… si se practica con sentido común.

Comenzamos con un leve calentamiento muscular y alguna que otra coreografía de golpes sencillos, por ejemplo un par de directos y un crochet, sucesiones de loukis (patadas usando la tibia como artífice del golpe), japs, etc.

Hasta el momento todo marcha bien, nadie está demasiado cansado ni maltrecho. El problema de esta disciplina es que te pueden agredir solapádamente.

Ensayo con cuidado cada golpe para no dañar a mi compañera pero… ella hace más bien lo contrario. Pronto me empiezan a doler las piernas, algún que otro grito se escapa de mis labios. Trato de explicarle que debe tener cuidado… que me duelen mucho sus mamporros. A pesar de esto sus impactos no son ni siquiera un ápice más moderados.

Continua atacándome ferozmente… no mide su fuerza- pienso. Prosigo con mis ejercicios hasta que no lo aguanto y me voy alegando tener trabajo que hacer, lo cuál es cierto.

Ya en casa siento en mi cuerpo los estragos de la paliza que he permitido que mi amiga me dé. Reflexiono sobre ello y me planteo: ¿Controla o no la intensidad de sus ataques?. Los primeros hematomas aparecen casi instantáneamente sobre mi piel, magullada escribo estas líneas.

Probablemente tenga que abandonar lo que puede ser una interesante distracción, inofensiva y divertida, por la gravemente inquietante brutalidad de otra persona. ¿Qué les parece?

domingo, 21 de octubre de 2007

¿Hogar dulce hogar?

Desde la más tierna infancia, la convivencia nos da problemas. Los horarios, el orden, la limpieza… la dichosa disciplina. Los primeros en sufrir este tipo de conflictos son los padres… Mi hijo es un desordenado, mi niña nunca está en casa a la hora, estoy harta de que me deje todo tirado por ahí… y un amplio etc, etc, etc

Estas pequeñas disidencias, lejos de cambiar se acentúan en el momento que el virus de la pubertad abre sus fauces y devora a los niños inocentes, sumiendo sus cuerpecillos en un mar de hormonas, rebeldía y en algunos casos una dosis de profunda imbecilidad.

Cuándo esta enfermedad, conocida popularmente como adolescencia, parece aplacarse, los muchachitos/as han de abandonar el nido para soñar con una ansiada independencia que suelen identificar directamente con la libertad.

Los pobres incautos desconocen totalmente la losa que les cae encima. Primero llegaban a casa del instituto ante un suculento plato caliente, ahora han ponerse a cocinar. Antes su único deber era estudiar, en cambio su soñado futuro les depara: ir al supermercado, bajar la basura, fregar los platos, hacer comidas, pasar la aspiradora, limpiar el baño y en algunos casos…estudiar los apuntes de la facultad.

Yo no asociaba la libertad con fregar retretes ¿ y ustedes lectores?. Esto demuestra que cuando somos niños despotricamos alegremente sobre nuestros padres y sus normas fascistas pero… a la hora de la verdad debemos entonar el famoso proverbio: “ hogar dulce hogar”.

El verdadero sufrimiento

A menudo las personas se quejan de dolores… afecciones remediables con uno o dos comprimidos farmacológicos. En cambio, los seres humanos, a menudo ocultan los padecimientos que realmente afligen sus almas. Unas veces por vergüenza, otras por aparentar una fortaleza que ciertamente no es tal, los individuos esconden a sus semejantes los secretos de sus corazones.

Entre tanto… ¿cuál es el certero significado de la palabra “dolor”?. Este, no es otro que el tormento interior, la depresión del ánimo, el cáncer del alma que hace desgarrar la carne y sangrar gotas incoloras a los ojos. En la mayoría de las ocasiones, son las heridas psíquicas las que hacen caer al hombre más fuerte en un pozo de amargura que acaba por reducirlo a la senectud a velocidad vertiginosa.

Son las cosas que callamos las que nos pudren por dentro y recorren nuestras venas envenenándonos la sangre, asesinando los sentimientos que albergamos y reduciendo a cenizas el espíritu que nos hace únicos.

Narramos a los cuatro vientos trivialidades, mientras nos pudrimos, masacrándonos a nosotros mismos con problemas, con preguntas sin respuesta, con gritos silenciados...

En el siglo V antes de Cristo, Platón ya advertía: “El cuerpo es la cárcel del alma”… aprendamos pues a comunicarnos, prestemos ayuda al prójimo… rompamos los grilletes que nos esclavizan.

lunes, 15 de octubre de 2007

Retransmitiendo desde el abismo

Son las ocho y media de la tarde y el vil transcurso del tiempo ha derrotado a Cristina. Arrastrando los pies, asciende los peldaños del portal para llegar al piso que comparte con dos amigas. Ellas están sentadas ante el televisor comiendo patatas fritas, ¡ que suerte tenéis!- piensa. Yo ni siquiera puedo disfrutar un yogurt sin sentirme culpable- continua torturándose.
Resignada se encierra en su habitación y se cambia de ropa. Quitado el disfraz que enmascara su demacrado aspecto, sus huesos... resurgen horriblemente al ojo humano. Mira al suelo, está lleno de pelos desperdigados, se ven al primer vistazo. A pesar de las vitaminas... su lindo cabello pelirrojo continua abandonando el barco.
Saca su bascula digital... como cada maldito día de su trágica y anodina existencia. Sus últimos atracones en un vano y fugaz intento de salir del oscuro abismo en el que se precipita segundo a segundo, han hecho que su carne aumente de 40 a 41,8 kilogramos. Cristina quiere morir, desea dormir de una vez por todas, sencillamente descansar de la tiranía y la tortura que su cerebro infringe a esos 168 cm de dolor que conforman su ser.
Helada de frío se acurruca bajo sus tres edredones, ya no llora, ¿de qué serviría?, odiándose a sí misma recuesta su frágil cuerpo hasta la agonía siguiente, suplicando, rogando mentalmente a quien quiera que escuche... dejar de respirar de una vez para siempre.
Cristina tiene muchos nombres... no seas uno de ellos. Apuesta por vivir.

Hombre versus tecnología

Un día más he de meterme en internet... mi estress sube como espuma, los nervios se me disparan, la sangre comienza a hervir... ¡dichosas nuevas tecnologías!
Abro el portátil y me conecto, espero a que ese mundo vertiginoso de datos se abra a mis ojos, un miedo gélido recorre mi cuerpo, tengo que hacer trabajos con este endemoniado aparato, el tiempo apremia y mi pc es demasiado lentorro. Uffff! ¿Pueden sentir la tensión ambiental?
Trato de acceder a mi espacio, olvidé cuál de los dieciocho billones de contraseñas que utilizo a diario es la correcta, comienzan los errores. Navego... o debería decir me ahogo... entre un sinfín de help webs de las narices leyendo japones avanzado. ¡Hace calor o solo soy yo!
Tengo tanto que hacer y tan poco tiempo...
Tras desesperarme, creo otro rinconcito nuevo de trabajo, luchando encarnizádamente con el siglo XXI acabo mis quehaceres, histérica y harta de tanto www.soyimbecil.com ¿ Por qué no volvemos al preciado bic de los viejos tiempos?
Admito que la tecnología es un gran avance pero... ¡ Por favor, diseñenla ustedes para tontos! que algunos tenemos prisa.
Mi particular definición de nación

En el siglo diecinueve un grupito de nobles decidió inventar un término con el cual unir a toda la población española. Una palabra con la que identificarlos a todos. Un vocablo para gobernarlos, un mecanismo más de control.

Desde entonces hasta ahora se ha reído, se ha llorado… pero sobretodo se ha peleado en nombre de ese absurdo conjunto de letras que conforman la entidad “nación”.

Mientras… el líder de la oposición… o debería decir de la CRISPACIÓN… Mariano Rajoy, anima a las gentes a llenar las calles con pompones rojos y amarillos vitoreando un animoso: “soy español”, la banda terrorista ETA prefiere celebrar su nacionalidad haciendo volar los coches del casco viejo bilbaíno. Sin duda en este “país”… o lo que sea… tenemos celebraciones para todos los gustos.

Entre tanto, Rodríguez Zapatero, intenta devolver la calma a lo que más parece un manicomio que un territorio nacional.

La cuestión es: ¿ Es la nacionalidad una excusa para tirarse los trastos a la jeta?. Todo parece apuntar a una respuesta afirmativa al dilema que se posterga décadas en las cabezas del populacho. La solución está muy clara y se reúne en una idea en peligro de extinción: RESPETO. ¿ A alguien le suena?