domingo, 2 de diciembre de 2007

Altamente nocivos…

Cada día millones de personas en todo el planeta acuden estresadas a trabajar. En un mundo en el que la actividad laboral cada día es más competitiva, los empleados deben ser eficientes al 150%. Claro qué… ¿cómo puede ser alguien productivo si le someten a un continuo hostigamiento?

En ocasiones el jefe… otras veces el compañero de al lado… nos envenenan el animo, perjudicando nuestra eficacia en la labor…e incluso dañándonos también la salud. A estos individuos se les denomina “compañeros tóxicos”. Nos maltratan cada día tanto física como psíquicamente mientras tratamos de llevar a cabo nuestra tarea diaria.

Es el jefe que te grita para que pongas copas más rápido, la compañera que dificulta tu trabajo cada jornada, ese que se sienta a tu lado y aprovecha cualquier circunstancia para decirte:- ¡déjalo!, ya lo hago yo, que no sabes hacer nada. Aquella que te lanza dardos punzantes a la vez que ambas trabajais. El típico moscón que te ronda diciendo: ¡así no!... colócalo medio milímetro más a la derecha.

Algunas veces son trepas, otras… nos superan en rango y aprovechan esto para tratarnos como despojos. En otros casos, nos vapulean de forma constante… o…sencillamente nos cargan sus quehaceres. Mientras corremos de aquí para allá intentando hacer cien mil cosas a la vez… ellos se escaquean para tomar un café y leer el periódico. Nos exasperan, vejan, hacen de nuestro empleo una tortura.

Tal vez, tramitar una denuncia, sea una medida demasiado fuerte para aplicarse en estas cuestiones. Sin embargo, es indudable…que se debe alertar a los responsables de las empresas en el mismo instante en que se observen este tipo de comportamientos en un igual o un superior. Solo así se logrará evitar toda esta crispación.

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