martes, 25 de diciembre de 2007

Indios viviendo en Londres.

En la mayoría de los países, la población domina distintos idiomas… en el caso de España… esto es algo ciertamente cuestionable. Desde tercero de primaria los “profes” tratan de introducir en el coco de los más pequeños… el endiablado inglés. Ese lenguaje marciano que a sus padres tanto se les atragantó previamente… en el caso de que hallan llegado a tomar contacto con él, claro.

Los años se suceden y el conocimiento de la mencionada lengua ha quedado reducido a una serie de ejercicios de gramática cuya única utilidad reside en aprobar una serie de exámenes.

Tras diez cursos académicos… los españolitos llegamos a la universidad con un ingles bastante deficiente. Mientras que nuestros homólogos europeos dominan ampliamente la comunicación en diversas naciones a lo largo del mundo… nosotros nos transformamos en indios con solo irnos a Londres.

Tras innumerables parciales…después de estudiar y estudiar… descubrimos que no somos capaces de hablar una sola palabra… nos sentimos frustrados… impotentes…ahogados ante un mar de incapacidad para aplicar los conocimientos que hemos adquirido.

Desde luego, no nos encontramos en situación de desventaja a nivel intelectual respecto a otros territorios. La causa esencial del traspiés idiomático no es otra que un sistema educativo del todo inadecuado.

En primer lugar, la motivación hacia esta disciplina lingüística brilla por su ausencia. El alumnado en general, aborda este tema con el mismo ánimo que el colectivo docente que le imparte dicha materia… es decir, con un interés casi inexistente. Cuando somos niños, los maestros raramente saben inculcarnos la importancia de los idiomas. Esto se traduce en una incompetencia total a la hora de hablar cualquier idioma que no sea nuestra lengua madre cuando ya somos adultos.

Por otro lado, los métodos de enseñanza del inglés así como de otros idiomas en el territorio español, están demasiado centrados en el dominio escrito de la lengua extranjera… lo cuál nos lleva a un déficit estrepitoso en la práctica oral del idioma aprendido.

Considero de vital relevancia revisar estos programas educativos, así como impartir cursillos de formación pedagógica a los docentes encargados de su instrucción, con el fin de que estos logren incentivar al alumnado en un ámbito en el cual está aún muy verde.

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