sábado, 29 de diciembre de 2007

Amazonas infantil

Desde su nacimiento, el ser humano ha de sobrevivir en una inmensa jungla... en un territorio hostil y cruel… la vida. Ya en la más tierna infancia un sinfín de criaturas indefensas e inocentes son abandonadas a la ley natural en un recinto popularmente conocido como guardería o jardín de infancia. Dicho lugar tiene muy poco de jardín,
es un entorno amazónico, salvaje y cruel en el que los críos se avasallan unos a otros en busca del dominio del más fuerte. Cuando un simple catarro burla las débiles defensas de uno de los niños… una enfermedad tan nimia… se transforma en una imparable epidemia de estornudos y mucosidad que asola este selvático ecosistema.

Tras el campo de concentración… la cosa empeora. Comienza el colegio, los peques no tardan en descubrir que lo vivido hasta entonces solo ha sido un paseo. El verdadero infierno empieza aquí. Si llevan gafas, son rechonchos o muy delgados… bajitos…o demasiado altos, tienen la más mínima marca o sencillamente son excesivamente buenos… serán las víctimas constantes de todo tipo de humillaciones por parte de sus semejantes. Devorados ávidamente por sus compañeros como los aperitivos de un inmenso festín romano. Únicamente los fuertes sobreviven, los diferentes no poseen otra alternativa que aprender a defenderse del continuo hostigamiento de un prójimo vil.

En el momento que todo parece resuelto y los mozalbetes se sienten a salvo llega el instituto. Unos luchan por ser populares… otros aún tratan de ser aceptados. Todo es válido en la lucha por un huequecito de espacio vital. La paz llega por fin en la edad adulta y en ocasiones… ni siquiera en este momento se logra el susodicho estado de calma. Todo esto deja claro que tal y como sostenía el filósofo Hobbes… el hombre es malo por naturaleza… y la existencia humana… un enorme campo de batalla

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