sábado, 29 de diciembre de 2007

Amazonas infantil

Desde su nacimiento, el ser humano ha de sobrevivir en una inmensa jungla... en un territorio hostil y cruel… la vida. Ya en la más tierna infancia un sinfín de criaturas indefensas e inocentes son abandonadas a la ley natural en un recinto popularmente conocido como guardería o jardín de infancia. Dicho lugar tiene muy poco de jardín,
es un entorno amazónico, salvaje y cruel en el que los críos se avasallan unos a otros en busca del dominio del más fuerte. Cuando un simple catarro burla las débiles defensas de uno de los niños… una enfermedad tan nimia… se transforma en una imparable epidemia de estornudos y mucosidad que asola este selvático ecosistema.

Tras el campo de concentración… la cosa empeora. Comienza el colegio, los peques no tardan en descubrir que lo vivido hasta entonces solo ha sido un paseo. El verdadero infierno empieza aquí. Si llevan gafas, son rechonchos o muy delgados… bajitos…o demasiado altos, tienen la más mínima marca o sencillamente son excesivamente buenos… serán las víctimas constantes de todo tipo de humillaciones por parte de sus semejantes. Devorados ávidamente por sus compañeros como los aperitivos de un inmenso festín romano. Únicamente los fuertes sobreviven, los diferentes no poseen otra alternativa que aprender a defenderse del continuo hostigamiento de un prójimo vil.

En el momento que todo parece resuelto y los mozalbetes se sienten a salvo llega el instituto. Unos luchan por ser populares… otros aún tratan de ser aceptados. Todo es válido en la lucha por un huequecito de espacio vital. La paz llega por fin en la edad adulta y en ocasiones… ni siquiera en este momento se logra el susodicho estado de calma. Todo esto deja claro que tal y como sostenía el filósofo Hobbes… el hombre es malo por naturaleza… y la existencia humana… un enorme campo de batalla

Unas gotas de tinta... para cambiar el mundo

Es sobradamente sabido por todos los habitantes de la Tierra que el dinero es sinónimo de poder. Una persona adinerada puede salir ilesa de casi la totalidad de las adversidades de su vida. Siempre se ha dicho que… “sin dinero no se va a ninguna parte,” esta frase es prácticamente un refrán popular.

Constantemente los seres humanos sobrevaloran el vil metal y se traicionan a sí mismos para conseguirlo. Esta realidad cobra vida en la frase…“ Todo el mundo tiene un precio.” En esta vorágine de ambición irrefrenable…enfrascados en su sed de poder económico… nuestros semejantes infravaloran otras empresas mucho más relevantes que el mísero pecuño. Una de ellas es la fuerza de la información… las repercusiones que una idea bien fundamentada puede tener en una sociedad.

A menudo los estudiantes de Periodismo debemos aguantar que se menosprecie nuestra carrera. Se nos dice que cualquiera puede estudiar lo que estudiamos, escribir lo que escribimos… hacer lo que hacemos. Muchos ignorantes opinan que los periodistas solo serviremos para llenar las colas del paro, porque nuestra carrera es una estupidez, un jovi para el que hasta el más tonto sirve, algo del todo inútil… los estudios universitarios que te regalan con cupones de comida en el supermercado.

En cambio, estos incultos desconocen el poder que se esconde tras una buena pluma. Con unas pocas letras podemos manipular conciencias, cambiar la política de un país, hacer llorar o reír a un gran número de personas. Un grupito de símbolos que se unen para constituir palabras tienen potestad suficiente para lograr que los sentimientos del mundo cambien. Por ejemplo, infundiendo la solidaridad en los corazones de la gente… conseguimos un sinfín de beneficios a nivel humanitario.

Antiguamente la Iglesia cristiana ostentaba la cultura. Gracias a la imaginería y posteriormente a la escritura, pudieron educar a un gran número de generaciones. Atemorizando sus entrañas con temibles consecuencias… modificaron con un gran libro llamado Biblia, el comportamiento de millones de hombres hacia lo que ellos entendían como “el bien.” Si esto no es un enorme poder… que venga Dios y lo vea.

Es horriblemente triste que durante miles de años, solamente los eclesiásticos se hallan percatado de la importancia de las letras. Aún conviven entre nosotros una cantidad innumerable de pobladores de este suelo que arrojarán al mismo nuestra futura profesión. Los que aspiramos a ser periodistas no debemos permitirlo. Únicamente podemos seguir trabajando con el fin de que un buen día… el mundo se de cuenta del tesoro que celosamente ocultamos tras un poco de tinta y un papel.

Poseemos más poder que nadie… con cuatro periódicos cambiaremos el mundo si nos lo proponemos con firmeza. Hay algo de mayor relevancia que el dinero… ese algo son las ideas y la información que las respalda.

Niños con enchufe incorporado.

Recuerdo de modo entrañable aquellos ratos de mi niñez en los que pasaba las horas libres leyendo. Los minutos volaban… mientras que mi imaginación me transportaba a un cielo estrellado de nubes parlantes, a una ciudad de caramelo, a una casita de chocolate, a un reino de cristal helado, a un palacio en el infierno o incluso a un remoto monasterio medieval.

Añoro las tardes tras el cole, en las que reía sin cesar con las aventuras de un fraile gordezuelo llamado Perico… con las peripecias de un burro cuyo nombre era Calcetín. En cambio, hoy en día los niños no gozan los insólitos mundos que les ofrece la lectura… prefieren adherirse como posesos a la pantalla del televisor y a los mandos de la nueva wii.

Enganchados con cadenas de fibra óptica a la tecnología, aprendiendo informática, oyendo música en sus MP3, jugando con la Nintendo, hablando con sus amiguitos por el móvil, viendo los dibujos de Disney Chanel y las series infantiles de la Fox. Cada día… los más pequeños se asemejan más a los robots, rodeados por un número inagotable… y aún peor… creciente de artefactos metálicos.

Concretamente los hábitos televisivos de la gente menuda son ciertamente alarmantes. Según un estudio de la Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CCEACCU) el 11% de los niños ve la televisión cada día en el televisor de su dormitorio sin compañía alguna. El 79% de los menores de seis años lo contemplan a diario, el porcentaje aumenta hasta el 92% en el caso de los mayores de doce años. Exactamente en la mitad de los hogares españoles el televisor permanece encendido aunque no se esté atendiendo a su programación.

El CIS estima que un 40% de los padres españoles consideran que sus hijos ven demasiada televisión, igual es la cantidad de familias que destina un aparato televisivo para uso exclusivo infantil. Este organismo añade que un 50% de los críos ve la caja tonta solo o con sus hermanos como única compañía.

No hace muchos años los progenitores infundían en sus vástagos actividades deportivas, culturales y que implicaban el desarrollo de relaciones sociales tan sanas y naturales como la amistad. Actualmente la tecnología…sobretodo la televisión y los videojuegos… están absorbiendo dichas iniciativas paternas. Se deben de tener muy en cuenta las consecuencias de estos cambios. Los niños pueden acabar padeciendo trastornos de la atención y de la concentración debido a que un uso abusivo del aparato televisivo propicia una atención dispersa y fragmentada en el usuario que la consume.

No hay que olvidar que la televisión produce adicción si se utiliza de un modo excesivo, a la par que conduce a un sedentarismo que puede incluso llevar al consumidor hacia la obesidad. Por otra parte, no hay que olvidar que los niños tímidos e inseguros son blancos perfectos para los programas dramáticos y violentos, además de ser excelentes imitadores de las actitudes que se les muestran con normalidad en la programación. También los estereotipos son altamente peligrosos para los que Joán Manuel Serrat bautizó como esos locos bajitos.



Atendiendo a los datos expuestos por el Instituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de la Universidad de Valencia… el 30% de la población infantil enciende la tele nada más entrar en casa, frente a un 18,8% que juega con sus hermanos, un 13,1% que escucha música o un 10,9% que lee.

Todo esto constituye una enorme luz roja que intenta decir a los padres de hoy en día que dejen de lado la comodidad a favor del bienestar de sus hijos. Es muy fácil enchufar al niño al televisor para que os deje descansar un rato pero… las consecuencias de vuestra negligencia pueden ser irreparables. ¡Reaccionad a tiempo y salvar a quienes más queréis!

martes, 25 de diciembre de 2007

Indios viviendo en Londres.

En la mayoría de los países, la población domina distintos idiomas… en el caso de España… esto es algo ciertamente cuestionable. Desde tercero de primaria los “profes” tratan de introducir en el coco de los más pequeños… el endiablado inglés. Ese lenguaje marciano que a sus padres tanto se les atragantó previamente… en el caso de que hallan llegado a tomar contacto con él, claro.

Los años se suceden y el conocimiento de la mencionada lengua ha quedado reducido a una serie de ejercicios de gramática cuya única utilidad reside en aprobar una serie de exámenes.

Tras diez cursos académicos… los españolitos llegamos a la universidad con un ingles bastante deficiente. Mientras que nuestros homólogos europeos dominan ampliamente la comunicación en diversas naciones a lo largo del mundo… nosotros nos transformamos en indios con solo irnos a Londres.

Tras innumerables parciales…después de estudiar y estudiar… descubrimos que no somos capaces de hablar una sola palabra… nos sentimos frustrados… impotentes…ahogados ante un mar de incapacidad para aplicar los conocimientos que hemos adquirido.

Desde luego, no nos encontramos en situación de desventaja a nivel intelectual respecto a otros territorios. La causa esencial del traspiés idiomático no es otra que un sistema educativo del todo inadecuado.

En primer lugar, la motivación hacia esta disciplina lingüística brilla por su ausencia. El alumnado en general, aborda este tema con el mismo ánimo que el colectivo docente que le imparte dicha materia… es decir, con un interés casi inexistente. Cuando somos niños, los maestros raramente saben inculcarnos la importancia de los idiomas. Esto se traduce en una incompetencia total a la hora de hablar cualquier idioma que no sea nuestra lengua madre cuando ya somos adultos.

Por otro lado, los métodos de enseñanza del inglés así como de otros idiomas en el territorio español, están demasiado centrados en el dominio escrito de la lengua extranjera… lo cuál nos lleva a un déficit estrepitoso en la práctica oral del idioma aprendido.

Considero de vital relevancia revisar estos programas educativos, así como impartir cursillos de formación pedagógica a los docentes encargados de su instrucción, con el fin de que estos logren incentivar al alumnado en un ámbito en el cual está aún muy verde.

Edén profanado.

Un anochecer más me encuentro en mi paraíso particular… son las ocho y el drácula de mi interior despierta presto para lanzarse a su ordenador y escribir estas líneas. Envuelto en una atmósfera oscura disfruto mi amado café… ese elixir que tantas veces mi pluma ha glorificado y mi lengua a degustado. El cenicero que me acompaña despide caprichoso humo cancerígeno de movimientos incontrolables y una minúscula lamparita otorga un toque cálido a la estancia… permitiendo distinguir vagamente los objetos.

Habitualmente… mi templo de inspiración está tranquilo, el silencio que acostumbra a invadirlo solo se interrumpe por un sutil sonido de jazz… pero hoy todo es distinto. El fútbol, concretamente el partido entre el Real Madrid y el Barcelona ha profanado cruelmente esta iglesia colombiana.

El lugar se halla invadido de un gran grupo de energúmenos, los cuales cerveza va y vino viene hacen temblar los muros con sus gritos. Increpan al televisor gran número de improperios… como si la inocente pantalla pudiese responderles. Vocean instrucciones de lo más tonto al grupo de muchachos que corren tras la pelota… en un intento absurdo de que estos modifiquen su juego en virtud de su parecer. La cosa empeora cuando un jugador del Real Madrid anota un gol… el gentío estalla en gritos soltando toda serie de alabanzas y demás gilipolleces posibles e imaginables por el género humano.

Abarrotan la sala con sus clamores, con su incomoda presencia, con los llantos de sus vástagos… con el humo de sus cigarrillos. Toda la magia y la paz de mi Edén se ha evaporado como el humo que salía del cáliz que tengo a mi lado. Resignado… este vampiro de cafetería vuelve a su hogar… maldiciendo el deporte más visto en España… soñando con un futuro cercano vacío de intrusos… en el que su sagrada capilla vuelva a conquistar el clima que tan fuertemente añora.

lunes, 24 de diciembre de 2007

¡Se necesita… atención médica urgente!

Cada día, 500 inmigrantes entran en nuestro país cargados de sueños… buscando desesperadamente una vida mejor. Hoy 4,1 millones de ciudadanos extranjeros viven ya en España, a esta cifra deben sumarse 700.000 personas que han obtenido la nacionalidad este año. Los mencionados datos sitúan a nuestra nación en segundo lugar en la acogida de inmigración, únicamente precedidos por EE.UU.

Sin embargo, en gran número de ocasiones… la situación de estos semejantes es penosa. Tras verse obligados a abandonar su lugar natal en aras de la supervivencia… llegan a nuestras tierras sin un pedazo de pan que llevarse a la boca. No tienen otra opción que trabajar en los empleos que los españoles desechamos. Condenados a dejarse la piel 12 horas al día por un salario exiguo, todo ello para ganarle la batalla al hambre y lograr llegar a fin de mes.

Por si esto fuese poco, la tolerancia en España brilla por su ausencia en la mayor parte de la población. El racismo en algunos colectivos, sobretodo en los de ideología ultraderechista, sobrepasa con creces el calificativo de indecente. Debido a ello, los inocentes e incombustibles recién llegados… han de bregar con insultos, malas caras, opiniones radicales e injustas, un sinfín de tópicos sin ninguna base veraz… e incluso enfrentarse a horribles agresiones. Todos estos problemas son consecuencia directa de la incultura y la falta de información objetiva… sin olvidar la gran dosis de histeria colectiva que asola esta nación.

Algunos españoles achacan el problema del desempleo al creciente número de extranjeros. Esto está bastante arraigado en la población de nuestro país… pero… en realidad solo se trata de una falacia, una idea errónea fielmente respaldada por la manipulación informativa de algunos medios de comunicación. Lo mismo acontece con la cuestión de la delincuencia. Lo cierto es que hay un pequeño porcentaje de inmigrantes que cometen delitos en nuestros territorios… claro que… es harto injusto juzgar e inculpar a la totalidad de nuestro prójimo por los actos de unos pocos.

Aprovechando las fechas en las que nos encontramos… tal vez debamos emplearnos en reflexionar sobre nuestro comportamiento hacia nuestros nuevos compañeros en estos terrenos, con el fin de no dar paso al miedo y trabajar por la tolerancia y la paz, dos valores enfermos de gravedad que necesitan atención médica urgente

martes, 18 de diciembre de 2007

Una barbarie sádica y bochornosa

Aún no entiendo el porqué de lo que me hicieron. Yo era un toro joven que deambulaba majestuoso dentro de su cercado, feliz, disfrutando del sol, refrescándome con la lluvia, gozando la brisa que rozaba mi negro pelaje de brillante azabache. Hasta aquella noche.

Un camión llego veloz a la finca, dos señores me metieron en el interior del vehículo a empujones. Aquel trasto empezó a moverse, estaba oscuro. Yo no podía entender nada de lo que estaba ocurriendo, ni en mi peor pesadilla hubiese imaginado lo que ocurrió después.

De pronto aquel furgón enorme se detuvo, forcejeando… me sacaron de allí y me encerraron en un zulo minúsculo, no había luz alguna. Mi respiración se aceleraba por instantes, el terror me invadía… ¿y si nunca me sacaban de ahí?

Pronto llegaron dos hombres muy fornidos y comenzaron a apalearme, primero el uno, luego el otro, una y otra vez. Las patas me fallaban… me golpearon durante tanto tiempo que a penas podía sostenerme en pie. Luego se fueron, abandonándome de nuevo al terror y a la oscuridad.

Allí transcurrí varias horas, agotado, esperando desesperado un milagro que me devolviese a mi amado campo. Un milagro que jamás llegó.

De pronto, un hombre con un gran arpón de puntas aceradas apareció ante mí, habían abierto una puerta en mi cuartillo de tortura y una luz intensa me cegaba, quería ver lo que tenía delante pero era imposible. Estaba histérico, no sabía que hacer, como escapar de allí. Sentí de repente una punzada horrible que me atravesó el lomo, casi me desmayo, tuve la sensación de que mis fuerzas me abandonaban.

Por fin vislumbre la salida, exhausto… saque fuerzas de donde pude soñando con escapar. Fui a parar a una especie de anfiteatro de arena. Corría y corría, en la más absoluta desesperación luchando contra el dolor, buscando un lugar que me permitiese salir de aquella película de terror en la que me hallaba inmerso. Daba vueltas y vueltas en círculos… no pude huir.

Antes de que mi piel se hubiese aliviado de mi anterior herida… otra figura grotesca se presentó delante de mis ojos. Esta vez, portaba una inmensa lanza. Sin el más mínimo atisbo de piedad me apuñaló por la espalda, justo al finalizar el cuello. Sentí como el metal atravesaba mi carne, unos quince centímetros… hasta perforarme un pulmón.

No contento con esto, aquel infame me apuñaló de nuevo, esta vez en el costado. La sangre de mis venas brotaba sin cesar, como un torrente de lava en un volcán en erupción. La gente jaleaba y reía mientras yo me desangraba, agitaban pañuelos y gesticulaban exageradamente. Cada vez que aquellos hombres desgarraban mi carne, el populacho allí presente estallaba en gritos de gozo, en risas… en júbilo. ¿Cómo pueden estas personas disfrutar tanto con mi sufrimiento? ¿Cómo una tortura tan aberrante puede provocar una carcajada general… un alborozo semejante?

Mi dolor era tan intenso que solo deseaba morir, descansar de una vez, dejar de sufrir sin motivo.

Otro puyazo fue a parar en mi hocico, seguido de otro más que recayó en mi maltrecha espalda. Cuando ya soñaba con el descanso eterno, un idiota comenzó a agitar un trapo cuyo color no alcanzaba a ver con claridad. Se burla de mi… pensé. Yo derramaba mi sangre por la arena, avanzaba hacia él… pero cuando iba a rozarle me esquivaba haciendo aspavientos riéndose cruelmente de mi sufrimiento. Toda una plaza se lo pasaba en grande con mi padecer.

Un hombrecillo me clavo entonces dos arpones más de unos seis centímetros, hincándolos fuertemente en mi carne desgarrada. ¿Hasta cuando voy a sufrir? ¿Cuando terminará todo?

Mi sangre teñía aquella plaza, el sufrimiento de mi inocente cuerpo superaba todo lo imaginable. El imbecil del trapo, se acercó a mí esta vez con una espada… con ella me atravesó desde la espalda hasta la tripa. El gentío estalló en vítores más fuertemente que nunca. Si hubiese sido capaz de gritar de dolor, mi clamor haría surgir en la tierra el infierno… lograría abrir el cielo en dos.

Por fin me desplome sobre aquella arena teñida de rojo escarlata y abandone este mundo sin entender porqué. ¿Qué hice para merecer esa tortura? Tras cortar mis orejas… tiraron mi inocente cadáver en una pila. Sólo fui un número…un… toro muerto más. Otra víctima del sadismo humano.

Cuervos celebrando la Navidad

La familia puede ser una bendición… o una estrepitosa decepción. A consecuencia de las festividades navideñas, estos últimos meses se exaltan los valores familiares. Las “pequeñas diferencias” han de quedar atrás en aras del amor fraternal.

Cuando somos niños nuestras relaciones familiares acostumbran a ser idílicas, salvo excepciones claro está. A medida que crecemos, dichos vínculos suelen degradarse… en ocasiones hasta un límite aplastante.

La causa primordial de la decadencia en el clima familiar suele ser el sucio dinero. Basta con que haya una cantidad mínima del vil metal en juego para que tu más querido hermanito se convierta en Judas Iscariote. Ante treinta monedas de plata ya no hay madre, ni padre, ni hermanos…

Otro motivo para la ruptura familiar es el egoísmo. A medida que los miembros de la familia se hacen mayores y se independizan, comienzan a anteponer sus propios intereses a los del conjunto, esto es algo normal hasta cierto punto. El problema llega, en el momento en que una o varias personas de la familia, sólo buscan su propio beneficio sin tener en cuenta en ningún momento los sentimientos ajenos, pisando la cabeza de sus seres queridos en la avariciosa persecución de su bienestar.

El paisaje que queda de la familia es el de un grupo de enormes cuervos negros peleándose por el trozo más grande y jugoso de carne muerta. Pero… ¡es Navidad!… así que nos juntaremos todos y celebraremos lo mucho que nos queremos, hasta que alguien beba un poco y salgan a la superficie las heridas que perduran sangrantes bajo un grueso manto apostillado de hipocresía.

Los placeres de un vampiro.

Anhelo aquellas noches de estudio. En la mesa, golosinas…la cafetera llena, el botellón de coca cola…las latas de Red Bull… cafeína en estado puro y sobretodo una gran montaña de apuntes, resúmenes y hojas en sucio. Las dos de la madrugada era la hora ideal para empezar, en mi casa por fin había silencio, todos dormían… y mi cerebro despertaba entonces, más brillante que nunca, rápido, eficaz.

Con un pequeño aparatito, hoy conocido por todos como MP3, conectaba mi interior con melodías cantadas en ingles… de ritmos vertiginosos para acelerar mis nervios aún más. Erróneamente, solía pensar que el hecho de que mi organismo estuviese hiperactivo causaba más efectividad en mi aprendizaje. Desde luego… me equivocaba.

Pero lo que otorgaba magia a aquellos ratos eran los escasos minutos que descansaba mirando el transcurrir de la noche. Primero en mi pequeña ciudad natal, Santoña. Posteriormente en los verdes parques de Txurdinaga, que desde la ventana del salón de estudio de mi residencia, se vislumbraban majestuosos.

Con música lenta esta vez… me tomaba un par de momentos, permitía al negro manto nocturno que me arropara. Amaba sobremanera esos instantes fugaces en los que divisando las calles desiertas… reflexionaba sobre el cauce del río que conformaba mi vida. Extrema y eternamente melancólica, enamorada de la oscuridad y de la soledad que el paisaje me regalaba. Sola con mi siempre fiel amante… la noche.

martes, 11 de diciembre de 2007

Conciencias muertas

Afortunadamente, en la actualidad, vivimos en una sociedad muy avanzada en materia sexual. Los medios para el ejercicio de una sexualidad plena segura y responsable son innumerables. Desde el tradicional preservativo hasta la siempre polémica “pastilla del día después” o comprimido postcoital, sin olvidar la píldora anticonceptiva de uso diario, el diafragma, el anillo contraceptivo, el dispositivo intra-uterino, etc, permiten evitar todo tipo riesgos derivados del sexo.

Sin embargo, el número de pacientes tratados por enfermedades de transmisión sexual (ETS) va en aumento y los embarazos no deseados continúan incrementándose. En ocasiones por inmadurez, otras veces por inconsciencia o por irresponsabilidad lo que bien puede ser una diversión esporádica… se convierte en algo traumático.

Recientemente, ha salido a la luz pública, el escandaloso caso de presuntos abortos ilegales en cuatro clínicas ubicadas en el barrio Tres Torres de Barcelona. Al menos en el caso de dos de estos centros, “Ginemedex y Emecé”, se poseen pruebas incriminatorias que revelan como su director Carlos Morín, aceptaba la realización de un aborto a una mujer que contaba ya treinta y una semanas de gestación, lo cual es contrario a La Ley.

Según establece el artículo ciento cuarenta y cinco del Código Penal, toda interrupción de un embarazo practicada una vez transcurridas las veintidós semanas de desarrollo fetal constituye un delito. Salvo si se dan alguna de las tres circunstancias atenuantes
siguientes: malformación grave en el feto, elevado riesgo para la salud física o psíquica de la madre, o fecundación producto de una violación.

En estos lugares abortistas se falseaban ecografías… se manipulaban informes para mostrar a las pacientes como enfermas de gravedad… y tras burlar de estos y de otros modos la legislación vigente…el ensañamiento incrementaba… se trituraban los restos del bebé para encubrir su avanzado desarrollo. Inmediatamente después se procedía a la eliminación del cuerpo. Por un coste económico que oscilaba entre cuatro mil y seis mil euros muchas madres pudieron tirar a sus hijos por el desagüe, asesinarles en un edificio e irse impunemente… aliviadas, pensando que todo fue un mal sueño.

El juzgado de instrucción número treinta y tres de Barcelona ya procesa a una mujer holandesa de veinticuatro años, clienta de uno de estos paraísos del crimen, junto con ella, cuatro médicos se hallan también en similar situación, debido a sus presuntas prácticas atroces. Los acusados se enfrentan a entre uno y seis años de prisión. La Justicia ha manifestado su intención de localizar a más culpables de esta carnicería.

Asesinatos aberrantes, sádicos… crueles como estos deben evitarse utilizando el sentido común. No se puede arreglar la falta de responsabilidad ordenando la matanza de inocentes. Con un mundo plagado de mágicas medicinas es denigrante que aún existan Herodes que degüellan criaturas para encubrir su iniquidad.

El cielo en una taza

Cuando amaneces tras una mala noche… él está junto a ti. Se introduce en tu cuerpo y eléctricamente te recorre… devolviendo tu carne a la vida… resucitándote. Por su divina gracia aguantas tu frenético ritmo laboral. El más fiel de tus amigos… no te abandona en un solo descanso, y entre pena y pena ahoga tu exasperación en sus aguas nocturnas.

Tan cálido que puede abrasar, tan amargo como el autentico dolor, adictivo cual pasión amorosa. Puede hacerte sentir vigoroso… imparable torrente de energía que recorre presto las siluetas que lo rodean. A veces traicionero… te hace perder los papeles y apuñala a tu corazón. Claro que hasta su traición resulta morbosamente dulce.

Repara tus fuerzas, comparte excitadamente tus risas… pues es su efecto el que las provoca. Inocula en ti un trotecillo raudo que intenta devorar el mundo de un solo bocado. El café, el néctar negro que anima tu alma, que te fortalece, que te hace invencible cuando pareces vencido. A pesar de su mala fama… toda una bendición.

Traicionando a quien nos entrega su amor sin reservas.

El pasado 9 de diciembre se celebró en muchos países el Día Internacional de los Derechos de los Animales. Se convocaron manifestaciones en gran número de ciudades a lo largo del mundo con el fin de defender a aquellos que no pueden protegerse por sí solos. En Méjico, por ejemplo, la Agrupación para la Defensa Ética de los Animales (ADEA), hacía un llamamiento para la movilización de todo el país en beneficio de tan noble causa.

Dentro de nuestro territorio nacional, también hubo manifestaciones en las principales ciudades. Por ejemplo la protagonizada por diez personas que se tumbaron completamente desnudas en la Puerta del Sol en Madrid, como señal de protesta por la cruel caza de algunas especies de nuestra fauna para la industria peletera.

Otros grupos preferían meterse en jaulas con el fin de ilustrar la tortura que padecen gallinas, pollos, conejos, primates… sometidos por el ser humano en su insaciable y ciega persecución de su propio beneficio.

En todas las televisiones de nuestro territorio nacional… un sinfín de famosos actores españoles y algunos otros americanos realizaban campañas abogando por la preservación de los derechos de los animales, tratando de fomentar el amor y cuidado hacia los mismos.

Desgraciadamente parece que tanto ahínco no sirve de mucho puesto que las cifras de abandono animal en este país siguen siendo terribles. España es el lugar de Europa en el que más animales de compañía se compran. Se calcula que 250.000 mascotas serán vendidas en estas fechas navideñas. Un porcentaje elevadísimo serán abandonadas a los pocos meses de su adquisición. Como jerseys pasados de moda, como juguetes viejos… como basura… así devolvemos el cariño y la compañía incondicionales que estas criaturitas nos han regalado.

La justicia ha decidido imponer seis cientos euros de multa por cada animal abandonado. Seguramente el castigo a tanta crueldad debería ser mucho mayor.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Caminando hacia la muerte.

El primero casi nunca nos gusta y sin embargo por algún motivo irracional… continuamos haciéndolo. Nos mareamos y acabamos tirados en la cama o sentados con un fuerte dolor de cabeza y una sensación de debilidad recorriendo nuestro cuerpo.

Nos ensucia los dientes, obstruye las arterias, degrada a cero el rendimiento físico… pone en un gravísimo riesgo a nuestro sistema cardiovascular, introduce en el cuerpo humano una infinidad de toxinas… venenos desconocidos que nos pudren por dentro.

Disminuye la fertilidad en los varones, inhibe la percepción de los sabores, privando a la lengua de su sensibilidad. Llena la garganta de laceraciones, hace explotar algunos de los pequeños vasos sanguíneos que abastecen los pulmones, convirtiéndolos en rocas negras… atrofiándolos… asesinándolos. A la larga consigue provocar el temido “cáncer”.

Con el tiempo absorbe nuestra voluntad, se convierte en un acto indispensable… tras las comidas, antes de entrar a trabajar, al coger el coche o el autobús… en el descanso. En teoría ocupa nuestro tiempo para “calmar los nervios”… en realidad nos obliga a inocularnos en dosis sucesivas… nuestra propia muerte.

Es el tabaco, la droga que más adictos mata cada año, que nos quita millones de pesetas, solo para llevarnos lenta y dolorosamente a morir. Lo que empezó siendo una estupidez… se ha convertido en una espiral que nos lleva directamente a la cruel agonía de un paulatino fenecer.

Altamente nocivos…

Cada día millones de personas en todo el planeta acuden estresadas a trabajar. En un mundo en el que la actividad laboral cada día es más competitiva, los empleados deben ser eficientes al 150%. Claro qué… ¿cómo puede ser alguien productivo si le someten a un continuo hostigamiento?

En ocasiones el jefe… otras veces el compañero de al lado… nos envenenan el animo, perjudicando nuestra eficacia en la labor…e incluso dañándonos también la salud. A estos individuos se les denomina “compañeros tóxicos”. Nos maltratan cada día tanto física como psíquicamente mientras tratamos de llevar a cabo nuestra tarea diaria.

Es el jefe que te grita para que pongas copas más rápido, la compañera que dificulta tu trabajo cada jornada, ese que se sienta a tu lado y aprovecha cualquier circunstancia para decirte:- ¡déjalo!, ya lo hago yo, que no sabes hacer nada. Aquella que te lanza dardos punzantes a la vez que ambas trabajais. El típico moscón que te ronda diciendo: ¡así no!... colócalo medio milímetro más a la derecha.

Algunas veces son trepas, otras… nos superan en rango y aprovechan esto para tratarnos como despojos. En otros casos, nos vapulean de forma constante… o…sencillamente nos cargan sus quehaceres. Mientras corremos de aquí para allá intentando hacer cien mil cosas a la vez… ellos se escaquean para tomar un café y leer el periódico. Nos exasperan, vejan, hacen de nuestro empleo una tortura.

Tal vez, tramitar una denuncia, sea una medida demasiado fuerte para aplicarse en estas cuestiones. Sin embargo, es indudable…que se debe alertar a los responsables de las empresas en el mismo instante en que se observen este tipo de comportamientos en un igual o un superior. Solo así se logrará evitar toda esta crispación.

Una inocente nubecilla de algodón en la creación

Sus patitas de alambre y de aspecto quebradizo apenas sostienen el peso de su cuerpecillo blanco y esponjoso. Graciosamente desproporcionadas… con el rostro estilizado, el morro afilado… y sin embargo con el cuerpo redondeado y voluptuoso.

Los cabellos rizados y totalmente canosos hacen de estas criaturas… entes inmaculados… íntimas representaciones de la candidez… evocaciones de ternura… e incluso… símbolos de fecundidad y maternidad como en el caso del teatro lorquiano.

Caminan libres por las verdes praderas, ajenas a los peligros del entorno, igual que pequeñas hadas gordezuelas deambulando en un bosque paradisiaco. En apariencia, excesivamente insignificantes para deparar en ellas… pero en realidad demasiado bellas para el burdo vislumbrar humano.

Sencillamente ovejas… animales injustamente calificados de simples por el refranero castellano. Seres de hermosura fantástica… invisibles al frío e imperturbable ojo de la mayoría de los humanos… solo perceptibles a miradas cálidas, puras o de curiosidad infantil. Nubecillas de dulce algodón de azúcar de incógnito en la creación