domingo, 2 de diciembre de 2007

Una inocente nubecilla de algodón en la creación

Sus patitas de alambre y de aspecto quebradizo apenas sostienen el peso de su cuerpecillo blanco y esponjoso. Graciosamente desproporcionadas… con el rostro estilizado, el morro afilado… y sin embargo con el cuerpo redondeado y voluptuoso.

Los cabellos rizados y totalmente canosos hacen de estas criaturas… entes inmaculados… íntimas representaciones de la candidez… evocaciones de ternura… e incluso… símbolos de fecundidad y maternidad como en el caso del teatro lorquiano.

Caminan libres por las verdes praderas, ajenas a los peligros del entorno, igual que pequeñas hadas gordezuelas deambulando en un bosque paradisiaco. En apariencia, excesivamente insignificantes para deparar en ellas… pero en realidad demasiado bellas para el burdo vislumbrar humano.

Sencillamente ovejas… animales injustamente calificados de simples por el refranero castellano. Seres de hermosura fantástica… invisibles al frío e imperturbable ojo de la mayoría de los humanos… solo perceptibles a miradas cálidas, puras o de curiosidad infantil. Nubecillas de dulce algodón de azúcar de incógnito en la creación

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