domingo, 25 de noviembre de 2007

La patología de la desesperación.

El nuevo día llega y tú amaneces con él, pero no esperas nada, ya no. Lejos quedan esos días en los que te preocupabas por ir guapa a trabajar, en que reía…, en que tenías fuerzas. Ahora tu vida es una triste sucesión de despertares sin sentido alguno, el taciturno goteo de la lluvia que observas tras el cristal, como un vegetal en la UCI, ves transcurrir tu existencia… quieres cambiarla… no puedes… estas demasiado cansada.

Desconoces cuando comenzó todo… antes eras feliz, reías, soñabas con un futuro, había tantas cosas por hacer, tantos sueños por cumplir… sin embargo, poco a poco… sin darte cuenta… tu luz se fue apagando. Tu existencia se convirtió en un letargo, te convertiste en alguien pasivo… lo que parecía vital… dejó de tener relevancia.

Te sientes atada de pies y manos, débil, sin ganas de seguir, sencillamente… agotada… exhausta. Las ilusiones son un imposible para ti. Únicamente posees indiferencia. Aquellos que te rodean sólo te regalan consejos absurdos… te otorgan su incomprensión, incluso en ocasiones… te muestran su rechazo.

El dolor es tan duro y la soledad no ayuda… quisieras encontrar afecto en tu entorno… no hay nada… salvo egoísmo. Esto se termina… te duermes en la bañera mientras el vino de tu calvario se escapa de tus venas. Tu último aliento te ha abandonado.

Mi diosa, mi musa, mi reina.

Cuando las llamas estuvieron a punto de arrancarme de este mundo… ahí estaba ella. Cuando mis amigas me dañaban… ahí estaba ella. Cuando mi corazón sollozaba… ahí estaba ella.

Me enseñó a ver la vida con ojos sensibles, forjó mi bondad. Intentó darme unas creencias. Me aceptó tal cuál soy y me dio su cariño sin reservas. Me alentó siempre a mirar el futuro con optimismo, a luchar por lo justo… por las cosas que en el mundo merecen la pena. Logró que sintiese que la vida puede ser bella.

Tan cariñosa, dulzura en rostro de mujer, tan frágil y a la vez tan fuerte. Superando su día a día y dando sentido al mío. Siempre junto a mí… apoyándome… ayudándome a entender lo que siento. Sacando lo mejor que llevo dentro.

Aquella en quién confío, el faro que guía mi existencia, la luz de mi oscuridad, la cuerda que me sujeta en el abismo. La mayor fuente de amor incondicional que he conocido. Mi madre… mi estrella.

El lamento que no deseamos oir

A las puertas de las fiestas navideñas… del aniversario del nacimiento de Cristo, esas fechas en las que se promueven la paz, el amor, los lazos familiares, el perdón… y sobretodo la solidaridad con el prójimo… 200 000 personas duermen cada noche en las calles españolas. Existen un total de 800 000 pobres en nuestro país.

Mientras muchos nos precipitamos en masa a comprar polvorones, bombones, mazapanes, turrones de mil y un tipos… otros tantos tienen que hacer milagros para comer ese día.

En una época en la que el consumismo se dispara… en que nos gastamos auténticos pastones en comida… debemos pensar en aquellos que no tienen nada que llevarse a la boca. Afortunadamente, aún hay quienes se preocupan por los más desfavorecidos… voluntarios altruistas que se levantan de madrugada para acudir a Merca Madrid y a 91 restaurantes de la zona con el fin de recoger todos sus productos perecederos excedentes para repartirlos en bancos de alimentos.

Estos responsables se encargan de retirar de algunos comercios, los alimentos que están cercanos al cumplimiento de su fecha de caducidad o que por otros motivos no serán utilizados, posteriormente los llevan a diversos edificios donde se distribuyen entre los necesitados. A dichos lugares se les conoce como bancos de alimentos. Hay un total de cincuenta bancos alimenticios en Madrid y un banco por cada una de las restantes ciudades de España… pero esto no es suficiente.

Los sábados y domingos los bancos se encuentran cerrados y muchos han de lanzarse a los contenedores a la búsqueda de la supervivencia. Un indigente narra como ha obtenido de la basura cercana a un supermercado ciento y pico litros de leche en perfecto estado, los propietarios tiraron el cargamento lácteo porque los envases estaban manchados. Exactamente lo mismo le ocurre a otro sin techo con una gran caja de botellas de aceite de oliva.

Muchas personas con buen aspecto hurgan a altas horas… amparadas en el manto de la noche, entre las basuras de los barrios adinerados de Madrid y de otras ciudades de nuestra nación. Poseen una pensión de trescientos euros mensuales que no les alcanza para vivir y avergonzados tratan de encontrar entre lo que sus semejantes desechan algo que puedan aprovechar, se les conoce como “pobres vergonzantes.”

A pesar de toda esta miseria… algunas empresas siguen mirándose el ombligo y en lugar de prestar su ayuda actúan cruelmente. Este es el caso de una famosísima industria de bombones que todos los años… coincidiendo con los meses de abril a septiembre… tira a los basureros toneladas de bombones que ya no se venden. Lejos de darlos a un banco de alimentos… pasa una apisonadora por encima de las toneladas de chocolate para asegurarse de que no puedan ser consumidas.

Es necesaria la cooperación y concienciación de todos a fin de contribuir a la justicia y la igualdad en nuestros territorios. Dejemos de pensar con nuestro estomago y escuchemos lo que grita nuestro corazón.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Crónica de la inocencia.

Tenía veinte años cuando conocí a mi Dios, se llamaba Javier. En sus ojos oscuros como una noche de tormenta descubrí... que amar hasta la locura era posible. En sus rosadas manos… percibí por primera vez el calor de una compañía que mi condición me había negado hasta entonces. Sus largos bucles de brillante azabache asieron mis muñecas encadenándome a él.

Mi adolescencia se sucedió cruel, temerosa, marcada por el secretismo y la soledad. El terror al rechazo, a las burlas ajenas, a la intolerancia de quienes me rodeaban… el miedo ante la desaprobación familiar y otra serie de conflictos internos me hicieron introvertido… un maestro… en ocultar mis sentimientos.

Cuando apareció él… empecé a vivir. La felicidad no cabía en mi pecho, juntos paseábamos por el Retiro madrileño, con las palmas enlazadas, mostrando nuestra pasión al mundo, entre la arbolada de aquel jardín paradisiaco.

Hasta un fatal catorce de febrero… en que nuestros pasos se cruzaron con los andares borreguiles de un amplio grupo de personajes con banderas españolas, grandes águilas tatuadas y cráneos desnudos. ¡Maricones de mierda!, ¡degenerados!-Nos gritaron. ¡Vamos a limpiar Madrid de esta basura!- repetían una y otra vez mientras nos apaleaban, pateaban, escupían…

Vi morir a “mi Javi” antes de cerrar los ojos para apresurarme a su encuentro. Condenado a muerte… mi delito… nacer Miguel en vez de Laura. Ejecutado por una característica genética tan trivial como mi color de pelo. Al igual que mi novio… injustamente asesinado.

Caído a causa de la intolerancia, el odio y la ignorancia de la verdadera basura que plaga Madrid y otras ciudades españolas. Les deseo a esa pandilla de perfectos despojos sociales… muchos hijos gays y lesbianas.

Supongo que alguien podría recriminarme mi falta de respeto a esta gentuza… claro que… en mi opinión… a la violencia… tolerancia cero.

Ya es hora de que algunos entiendan… que nacer homosexual o heterosexual… es lo mismo que nacer alto o bajo… rubio o moreno. Siglo XXI llamando a trogloditas… ¿me recibe alguien?

Los maestros del temor

Antaño el término “monarca” estaba íntimamente ligado a la divinidad. Los reyes debían su rango a “la gracia de Dios” por lo que el catolicismo era una obligación…un lecho en el que descansaba el poder real, el pilar que lo sostenía. Este hecho propició que la institución eclesiástica obtuviese una serie de privilegios que jamás debió poseer.

La exención fiscal les permitía ya en la Edad Media, llenarse la barriga a costa del campesinado hambriento. La Inquisición… que tardaron siglos en condenar… se permitió llevar a cabo las torturas más atroces que conoce el hombre, junto con un sinfín de asesinatos justificados con causas absurdas.

El colmo llegó en el momento en el que se adueñaron de la educación, jugando con la cultura, la imaginería y sobre todo con el miedo… bautizado con lo que se conocía como “el temor del señor” ejecutaron a la libertad, implantaron su tiranía como moral de la población, grabaron sus mandamientos con fuego en los corazones de las gentes.

Nos enseñaron a ver lo natural como sucio, a sentir terror por sistema, a pensar y a obrar según su santa voluntad. Nos condenaron al pensamiento arcaico constante, nos castigaron sin progreso… mientras se aseguraban de controlarlo todo.

El Estado ha sustentado a la Iglesia durante centenares de años, gracias a Dios… las cosas están cambiando. Aquellos que nos sometieron van perdiendo su poder para manipularnos. Desesperados no saben que decir para mantenernos esclavizados bajo sus “gloriosos preceptos éticos y morales”. Esperemos que el tiempo ponga a estos maestros del miedo donde les corresponde.

Arduo trabajo… ESCASA RECOMPENSA

¿Quién de ustedes no ha visto en un diario o en su revista de lectura habitual alguna historia sobre errores médicos? Artículos que narran la negligencia de un determinado médico… o de un hospital público, una clínica privada… estos fallos no distinguen entre clases sociales.

Muchas quejas se suceden en lo tocante a la calidad de la asistencia sanitaria, gran número de críticas han recaído sobre la Seguridad Social, tan impopular en España. Sin embargo, en un mar de exigencias… ¿Dónde están aquellos que valoran el esfuerzo del personal que vela por nuestra salud?

Para llegar a ejercer la medicina hay que pasar por unos once años de estudios, prácticas y exámenes como el severo MIR, que ha causado disgustos a más de un licenciado. Asumir ese altísimo nivel de trabajo parece casi un acto heroico… pese a ello esta profesión sigue siendo de las más escogidas.

Tras todo ese estudio interminable… estos héroes incansables dedican lo mejor de su vida a curar nuestros virus, salvarnos del cáncer, reconstruir nuestros huesos, aliviar nuestros dolores… e incluso a devolvernos el aliento vital cuando este nos abandona. Dedican su existencia al prójimo, haciendo de ello una ciencia… una profesión.

Innumerables son los arrancados de las garras de la muerte, tal vez… prestamos demasiada atención a los fallos, olvidando excesivamente aprisa los éxitos. Al fin y al cabo… los sanitarios… también son humanos.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Siguen entre nosotros

Sus padres fueron Rousseau y Goethe… eran personas especiales, diferentes a la mayoría. Para ellos… el sentimiento primaba sobre el frío raciocinio… una sola idea tenía el poder de cambiar el mundo… la naturaleza era un Edén, pleno en belleza, objeto de absoluta admiración.

A veces sus mentes portaban un cierto hastío por su alrededor, poseían gran energía que en muchas ocasiones arrojaban contra quienes rodeaban su halo de ensoñaciones diversas. Su marcado carácter impulsivo podía llevarles incluso a la autoagresión.

Gustaban de la arquitectura gótica. Eran buscadores incansables e insaciables de la libertad que tan desesperadamente necesitaba su alma. Amaban los paisajes tormentosos, pues estos reflejaban a la perfección el sufrimiento… la continua mortificación de sus corazones destrozados… demasiado frágiles para su gélido entorno.

Capaces de terminar con su existencia por un amor… por un frenesí pasional más grande que ellos mismos. Incomprendidos y constantemente atormentados por sus mentes vagaban errantes y ensimismados soñando personajes grotescos en escenarios tétricos.

Sus cuerpos recorrieron la Tierra en el final del siglo XVIII, para abandonarla tras el inicio del XIX, sus espíritus, en cambio, aún perviven en la actualidad, tratando de hallar la emoción en un universo cada segundo más insensible. Los románticos… entes centenarios que todavía hoy respiran dentro de unos pocos… quienes tal vez no heredemos su talento pero…desde luego… sí portamos su sentimiento.

Flores arrancadas sin piedad

El cinco de agosto de 1939 el cementerio del este de Madrid se tiñó de un rojo brillante, denso, puro, pero sobretodo completamente inocente. Trece jovencitas imploraban al cielo “Padre aparta de mi este cáliz”, sus ruegos inútiles se marchitaron entre las arenas y hierbajos del camposanto, asesinadas peor que animales, salvajemente ejecutadas por un grupo de alimañas que gozaban imponiendo el terror a su paso, obligando a sus semejantes a pensar su voluntad.

Cantar estupideces y levantar la pata por las esquinas constituían el deporte nacional. En las iglesias y en las escuelas el demonio enrojecía por momentos, vestía bandera republicana y en lugar de tridente portaba hoz y martillo. Las ideas propias constituían una enfermedad cuyo tratamiento consistía en la vejación, la humillación más absoluta acompañada de un martirio extremo. Si la afección no sanaba… la persona se convertía automáticamente en cordero para el sacrificio.

Entre el pánico general un grupo de querubines, sacaron el valor suficiente para movilizar sus aún algo infantiles cuerpecillos en virtud de la libertad. Aquellos angelillos no llegaron a cumplir su misión… un grupo de horribles rapaces, águilas negras cuya fealdad solo era superada por su insensibilidad… se cernió sobre ellos, desgarró su piel que cayó al camposanto en forma de pétalos de rosas rojas.

Este hecho… es únicamente una de las atrocidades que múltiples años bañaron con sangre inmaculadamente limpia las calles españolas. Una vergüenza que pervive ensuciando los territorios en los que vivimos… una impiedad que la memoria histórica debe recordar, para así evitar… que actos deplorables como estos… se repitan.

Debemos ser solidarios

Cada día la cafetería de la facultad de ciencias sociales y de la comunicación alimenta a infinidad de muchachos que no tienen tiempo para regresar a sus hogares para la hora del almuerzo. El próximo 30 de noviembre, este lugar que sustenta a tantos y tantos estudiantes se cerrará.

Los estudiantes de este complejo universitario, nos quedamos sin nuestro único centro de reunión, pues es solo ese edificio, el que se encuentra lo suficientemente cercano a nuestro aulario para permitirnos acudir en los escasos descansos que tenemos.

Los amables camareros, que aguantaban con una eterna sonrisa todas nuestras peticiones a ritmo frenético…serán despedidos. El entrañable barman de gafas, que nos daba conversación mientras nos ponía un café... la simpática dama del cabello rizado que… como una madre nos servía la comida cada mediodía... y cada miembro del paciente personal que ha convivido con nosotros durante nuestra vida académica… nos serán arrebatados.

No podemos hacer nada… salvo pedir a quien dirija todo esto, la pronta reincorporación laboral en las futuras instalaciones, de las personas que tan cariñosa y dulcemente nos han atendido todo este tiempo.

Aquellos que han acompañado y compartido nuestros momentos de ocio se encuentran ahora en una difícil situación. Los estudiantes debemos rogar que estas obras se lleven a termino lo antes posible para acabar así con el desamparo que asola a nuestros queridos hosteleros.

lunes, 5 de noviembre de 2007

DANZANDO POR LAS CARRETERAS BILBAÍNAS

Llegan las dos y media y ya estoy en la parada, he llegado corriendo y trato de que mi respiración vuelva a la normalidad. Apoyada en la marquesina acristalada toso y toso agitada, cualquier día… me da un infarto de miocardio. Hay que reconocer que estas carreritas tienen su emoción.

Mientras termino de vestirme adecuadamente… él hace su entrada triunfal. Era rubio, vizcaíno, grandullón… se llamaba… Bizkaibus. Un autobús amarillo, tremendamente largo, con un deslumbrante muelle gris que le sirve de cintura y le permite realizar giros y quiebros solo superados por Farruquito.

En cuanto me subo puedo percibir un calor tremendo, procuro sujetar bien mi carpeta a la vez que busco un lugar al que asirme. El conductor mete primera y la música empieza a sonar. Mi amiguito se acelera, se acelera y yo me bamboleo entre el gentío que bailaba de un lado a otro, de barra a barra, intentando no acabar el baile besando el suelo. Llega la autopista y volamos aun más, esquivamos coches, deslizándonos al ritmo de los cuarenta principales.

Todos tratamos de sobrevivir en esta danza de la muerte, algunos ya se han espanzurrado contra la pista o un cristal vecino. Quienes quedamos en pie asistimos a adelantamientos frenéticos, curvas exageradas y otras maniobras imposibles.

Se acerca el final del baile y una glorieta que anuncia “unibersitatea/ universidad” es la pirueta final de una coreografía potencialmente temeraria. Pocos metros después, la música se detiene y lo que queda de mi cuerpo desciende con el resto de mis compañeros hacia nuestra amada UPV

EL ESTRESS DE NUESTRO TIEMPO

Corres y corres a todas partes. Hay tanto que hacer… los trabajos se amontonan, los apuntes necesitan un repaso, debes pasar a limpio esas hojas que te prestaron, redactar aquellos ejercicios… y esa práctica que olvidaste… ¡Te llevará toda la noche!

No tienes tiempo y quedaste en bajar a la compra y limpiar el salón, le dijiste a tu amiga que esta vez sí la acompañarías al gimnasio… se te ha hecho tarde. Casi sin darte cuenta, has vuelto a dejar colgado a alguien que te importa.

¡Los e-mails que debías enviar a tus compañeros, a tus profesores… se acumulan en tu cabeza…! y la campaña publicitaria!...esta decidido: tienes que ir a un cibercafé y conectarte a Internet.

Parece que tu mundo se acaba, que tu vida se desmorona, que no controlas nada.
¿Puedes sentirlo? Seguro que esto te ha ocurrido alguna vez. Se denomina estress y acorta muchas vidas cada día. Es un miedo intenso, genera a quienes lo padecen una ansiedad aguda hacia los proyectos de su jornada cotidiana, agrava muchas enfermedades, deprime el ánimo, dispara el nerviosismo…

No paramos de agobiarnos con lo que al fin y al cabo son tonterías. Podemos hacer mucho más de lo que creemos, incluso cosas que hoy por hoy desconocemos, pues únicamente usamos el 10% de nuestra capacidad cerebral. Solo tenemos que creer un mínimo en nosotros mismos, en nuestras posibilidades, organizar bien las horas que necesitamos para realizar esos trabajillos y sobretodo tranquilizarnos.

Si nos lo proponemos podemos erradicar este mal que aqueja a millones de personas en el mundo y les condena a medicaciones como los ansiolíticos y los antidepresivos. Todo puede arreglarse con una dosis diaria de pensamiento positivo.

Cuando el amor nos ciega...

En la actualidad, España es el segundo país más longevo de Europa. Con una esperanza de vida que alcanza los ochenta años en los hombres y los ochenta y cuatro en las mujeres, nuestra nación, tal vez se erija en un futuro, como el territorio con mayor número de ancianos en el continente europeo.

Recientemente, ha sido aprobada la “Ley de la Dependencia” que permite a las personas que no pueden valerse por sí mismas, acceder a una serie de ayudas que otorga el gobierno. Dicha ley, que entrará en vigor a principios del año 2008, también posibilita el pago de un sueldo a quienes se dediquen en exclusiva a la atención de un familiar imposibilitado física o psíquicamente. Pero… ¿Hasta qué punto es acertada esta medida?

Claro está, que es positiva cualquier medida con el fin de ayudar a los desfavorecidos. Sin embargo… ¿Quién garantiza la adecuada atención de estas personas?... en muchas ocasiones los familiares creen hacer lo mejor llevando a sus seres queridos consigo, instalándolos en sus hogares y tratando sus problemas en la medida de sus posibilidades. El amor... el afecto a ese allegado enfermo a menudo enturbia su beneficio.

Enfermedades como el Alzeimer y la Demencia Senil entre otros, son ejemplos que no dejan lugar a dudas. Los pacientes comienzan a olvidar pequeñas cosas, a perder el juicio y a llevar a cabo actos, que evidencian la ausencia de cualquier atisbo de razón. Aquel que se encarga de su cuidado, se siente desbordado, impotente y aturdido ante la actitud del atendido que ha comenzado a orinar en los jarrones, a limpiarse las nalgas con las cortinas del salón, a almacenar sus excrementos en papel albal por los diferentes rincones de la casa, etc. En respuesta a esto, el enfermo únicamente recibe riñas que por su afección no logra comprender.

Estos comportamientos, no son en absoluto, realizados a mala fé , solo constituyen muestras de que la atención debe recaer en manos de personal cualificado y especializado en el tratamiento de este tipo de enfermedades. Solo una persona formada en estas cuestiones, responderá a ellas de un modo que beneficie al paciente.

Igualmente ocurre con aquellos afectados en su movilidad o en otros aspectos de ámbito físico. Una enfermera, una auxiliar de clínica, serán más eficientes en su reacción ante cualquier problema y además podrán ayudar al afectado con ejercicios que mejoren su estado de salud.

Seguramente, lo ideal para las personas dependientes es la atención sanitaria en centros especializados en los que al menos durante el día consigan una atención que mejore al máximo su calidad de vida. Se debe pensar única y primordialmente en el bienestar del paciente