Tenía veinte años cuando conocí a mi Dios, se llamaba Javier. En sus ojos oscuros como una noche de tormenta descubrí... que amar hasta la locura era posible. En sus rosadas manos… percibí por primera vez el calor de una compañía que mi condición me había negado hasta entonces. Sus largos bucles de brillante azabache asieron mis muñecas encadenándome a él.
Mi adolescencia se sucedió cruel, temerosa, marcada por el secretismo y la soledad. El terror al rechazo, a las burlas ajenas, a la intolerancia de quienes me rodeaban… el miedo ante la desaprobación familiar y otra serie de conflictos internos me hicieron introvertido… un maestro… en ocultar mis sentimientos.
Cuando apareció él… empecé a vivir. La felicidad no cabía en mi pecho, juntos paseábamos por el Retiro madrileño, con las palmas enlazadas, mostrando nuestra pasión al mundo, entre la arbolada de aquel jardín paradisiaco.
Hasta un fatal catorce de febrero… en que nuestros pasos se cruzaron con los andares borreguiles de un amplio grupo de personajes con banderas españolas, grandes águilas tatuadas y cráneos desnudos. ¡Maricones de mierda!, ¡degenerados!-Nos gritaron. ¡Vamos a limpiar Madrid de esta basura!- repetían una y otra vez mientras nos apaleaban, pateaban, escupían…
Vi morir a “mi Javi” antes de cerrar los ojos para apresurarme a su encuentro. Condenado a muerte… mi delito… nacer Miguel en vez de Laura. Ejecutado por una característica genética tan trivial como mi color de pelo. Al igual que mi novio… injustamente asesinado.
Caído a causa de la intolerancia, el odio y la ignorancia de la verdadera basura que plaga Madrid y otras ciudades españolas. Les deseo a esa pandilla de perfectos despojos sociales… muchos hijos gays y lesbianas.
Supongo que alguien podría recriminarme mi falta de respeto a esta gentuza… claro que… en mi opinión… a la violencia… tolerancia cero.
Ya es hora de que algunos entiendan… que nacer homosexual o heterosexual… es lo mismo que nacer alto o bajo… rubio o moreno. Siglo XXI llamando a trogloditas… ¿me recibe alguien?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario