lunes, 19 de noviembre de 2007

Los maestros del temor

Antaño el término “monarca” estaba íntimamente ligado a la divinidad. Los reyes debían su rango a “la gracia de Dios” por lo que el catolicismo era una obligación…un lecho en el que descansaba el poder real, el pilar que lo sostenía. Este hecho propició que la institución eclesiástica obtuviese una serie de privilegios que jamás debió poseer.

La exención fiscal les permitía ya en la Edad Media, llenarse la barriga a costa del campesinado hambriento. La Inquisición… que tardaron siglos en condenar… se permitió llevar a cabo las torturas más atroces que conoce el hombre, junto con un sinfín de asesinatos justificados con causas absurdas.

El colmo llegó en el momento en el que se adueñaron de la educación, jugando con la cultura, la imaginería y sobre todo con el miedo… bautizado con lo que se conocía como “el temor del señor” ejecutaron a la libertad, implantaron su tiranía como moral de la población, grabaron sus mandamientos con fuego en los corazones de las gentes.

Nos enseñaron a ver lo natural como sucio, a sentir terror por sistema, a pensar y a obrar según su santa voluntad. Nos condenaron al pensamiento arcaico constante, nos castigaron sin progreso… mientras se aseguraban de controlarlo todo.

El Estado ha sustentado a la Iglesia durante centenares de años, gracias a Dios… las cosas están cambiando. Aquellos que nos sometieron van perdiendo su poder para manipularnos. Desesperados no saben que decir para mantenernos esclavizados bajo sus “gloriosos preceptos éticos y morales”. Esperemos que el tiempo ponga a estos maestros del miedo donde les corresponde.

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