En la actualidad, España es el segundo país más longevo de Europa. Con una esperanza de vida que alcanza los ochenta años en los hombres y los ochenta y cuatro en las mujeres, nuestra nación, tal vez se erija en un futuro, como el territorio con mayor número de ancianos en el continente europeo.
Recientemente, ha sido aprobada la “Ley de la Dependencia” que permite a las personas que no pueden valerse por sí mismas, acceder a una serie de ayudas que otorga el gobierno. Dicha ley, que entrará en vigor a principios del año 2008, también posibilita el pago de un sueldo a quienes se dediquen en exclusiva a la atención de un familiar imposibilitado física o psíquicamente. Pero… ¿Hasta qué punto es acertada esta medida?
Claro está, que es positiva cualquier medida con el fin de ayudar a los desfavorecidos. Sin embargo… ¿Quién garantiza la adecuada atención de estas personas?... en muchas ocasiones los familiares creen hacer lo mejor llevando a sus seres queridos consigo, instalándolos en sus hogares y tratando sus problemas en la medida de sus posibilidades. El amor... el afecto a ese allegado enfermo a menudo enturbia su beneficio.
Enfermedades como el Alzeimer y la Demencia Senil entre otros, son ejemplos que no dejan lugar a dudas. Los pacientes comienzan a olvidar pequeñas cosas, a perder el juicio y a llevar a cabo actos, que evidencian la ausencia de cualquier atisbo de razón. Aquel que se encarga de su cuidado, se siente desbordado, impotente y aturdido ante la actitud del atendido que ha comenzado a orinar en los jarrones, a limpiarse las nalgas con las cortinas del salón, a almacenar sus excrementos en papel albal por los diferentes rincones de la casa, etc. En respuesta a esto, el enfermo únicamente recibe riñas que por su afección no logra comprender.
Estos comportamientos, no son en absoluto, realizados a mala fé , solo constituyen muestras de que la atención debe recaer en manos de personal cualificado y especializado en el tratamiento de este tipo de enfermedades. Solo una persona formada en estas cuestiones, responderá a ellas de un modo que beneficie al paciente.
Igualmente ocurre con aquellos afectados en su movilidad o en otros aspectos de ámbito físico. Una enfermera, una auxiliar de clínica, serán más eficientes en su reacción ante cualquier problema y además podrán ayudar al afectado con ejercicios que mejoren su estado de salud.
Seguramente, lo ideal para las personas dependientes es la atención sanitaria en centros especializados en los que al menos durante el día consigan una atención que mejore al máximo su calidad de vida. Se debe pensar única y primordialmente en el bienestar del paciente
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