domingo, 25 de noviembre de 2007

La patología de la desesperación.

El nuevo día llega y tú amaneces con él, pero no esperas nada, ya no. Lejos quedan esos días en los que te preocupabas por ir guapa a trabajar, en que reía…, en que tenías fuerzas. Ahora tu vida es una triste sucesión de despertares sin sentido alguno, el taciturno goteo de la lluvia que observas tras el cristal, como un vegetal en la UCI, ves transcurrir tu existencia… quieres cambiarla… no puedes… estas demasiado cansada.

Desconoces cuando comenzó todo… antes eras feliz, reías, soñabas con un futuro, había tantas cosas por hacer, tantos sueños por cumplir… sin embargo, poco a poco… sin darte cuenta… tu luz se fue apagando. Tu existencia se convirtió en un letargo, te convertiste en alguien pasivo… lo que parecía vital… dejó de tener relevancia.

Te sientes atada de pies y manos, débil, sin ganas de seguir, sencillamente… agotada… exhausta. Las ilusiones son un imposible para ti. Únicamente posees indiferencia. Aquellos que te rodean sólo te regalan consejos absurdos… te otorgan su incomprensión, incluso en ocasiones… te muestran su rechazo.

El dolor es tan duro y la soledad no ayuda… quisieras encontrar afecto en tu entorno… no hay nada… salvo egoísmo. Esto se termina… te duermes en la bañera mientras el vino de tu calvario se escapa de tus venas. Tu último aliento te ha abandonado.

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