martes, 11 de diciembre de 2007

El cielo en una taza

Cuando amaneces tras una mala noche… él está junto a ti. Se introduce en tu cuerpo y eléctricamente te recorre… devolviendo tu carne a la vida… resucitándote. Por su divina gracia aguantas tu frenético ritmo laboral. El más fiel de tus amigos… no te abandona en un solo descanso, y entre pena y pena ahoga tu exasperación en sus aguas nocturnas.

Tan cálido que puede abrasar, tan amargo como el autentico dolor, adictivo cual pasión amorosa. Puede hacerte sentir vigoroso… imparable torrente de energía que recorre presto las siluetas que lo rodean. A veces traicionero… te hace perder los papeles y apuñala a tu corazón. Claro que hasta su traición resulta morbosamente dulce.

Repara tus fuerzas, comparte excitadamente tus risas… pues es su efecto el que las provoca. Inocula en ti un trotecillo raudo que intenta devorar el mundo de un solo bocado. El café, el néctar negro que anima tu alma, que te fortalece, que te hace invencible cuando pareces vencido. A pesar de su mala fama… toda una bendición.

No hay comentarios: