martes, 25 de diciembre de 2007

Edén profanado.

Un anochecer más me encuentro en mi paraíso particular… son las ocho y el drácula de mi interior despierta presto para lanzarse a su ordenador y escribir estas líneas. Envuelto en una atmósfera oscura disfruto mi amado café… ese elixir que tantas veces mi pluma ha glorificado y mi lengua a degustado. El cenicero que me acompaña despide caprichoso humo cancerígeno de movimientos incontrolables y una minúscula lamparita otorga un toque cálido a la estancia… permitiendo distinguir vagamente los objetos.

Habitualmente… mi templo de inspiración está tranquilo, el silencio que acostumbra a invadirlo solo se interrumpe por un sutil sonido de jazz… pero hoy todo es distinto. El fútbol, concretamente el partido entre el Real Madrid y el Barcelona ha profanado cruelmente esta iglesia colombiana.

El lugar se halla invadido de un gran grupo de energúmenos, los cuales cerveza va y vino viene hacen temblar los muros con sus gritos. Increpan al televisor gran número de improperios… como si la inocente pantalla pudiese responderles. Vocean instrucciones de lo más tonto al grupo de muchachos que corren tras la pelota… en un intento absurdo de que estos modifiquen su juego en virtud de su parecer. La cosa empeora cuando un jugador del Real Madrid anota un gol… el gentío estalla en gritos soltando toda serie de alabanzas y demás gilipolleces posibles e imaginables por el género humano.

Abarrotan la sala con sus clamores, con su incomoda presencia, con los llantos de sus vástagos… con el humo de sus cigarrillos. Toda la magia y la paz de mi Edén se ha evaporado como el humo que salía del cáliz que tengo a mi lado. Resignado… este vampiro de cafetería vuelve a su hogar… maldiciendo el deporte más visto en España… soñando con un futuro cercano vacío de intrusos… en el que su sagrada capilla vuelva a conquistar el clima que tan fuertemente añora.

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