sábado, 29 de diciembre de 2007

Unas gotas de tinta... para cambiar el mundo

Es sobradamente sabido por todos los habitantes de la Tierra que el dinero es sinónimo de poder. Una persona adinerada puede salir ilesa de casi la totalidad de las adversidades de su vida. Siempre se ha dicho que… “sin dinero no se va a ninguna parte,” esta frase es prácticamente un refrán popular.

Constantemente los seres humanos sobrevaloran el vil metal y se traicionan a sí mismos para conseguirlo. Esta realidad cobra vida en la frase…“ Todo el mundo tiene un precio.” En esta vorágine de ambición irrefrenable…enfrascados en su sed de poder económico… nuestros semejantes infravaloran otras empresas mucho más relevantes que el mísero pecuño. Una de ellas es la fuerza de la información… las repercusiones que una idea bien fundamentada puede tener en una sociedad.

A menudo los estudiantes de Periodismo debemos aguantar que se menosprecie nuestra carrera. Se nos dice que cualquiera puede estudiar lo que estudiamos, escribir lo que escribimos… hacer lo que hacemos. Muchos ignorantes opinan que los periodistas solo serviremos para llenar las colas del paro, porque nuestra carrera es una estupidez, un jovi para el que hasta el más tonto sirve, algo del todo inútil… los estudios universitarios que te regalan con cupones de comida en el supermercado.

En cambio, estos incultos desconocen el poder que se esconde tras una buena pluma. Con unas pocas letras podemos manipular conciencias, cambiar la política de un país, hacer llorar o reír a un gran número de personas. Un grupito de símbolos que se unen para constituir palabras tienen potestad suficiente para lograr que los sentimientos del mundo cambien. Por ejemplo, infundiendo la solidaridad en los corazones de la gente… conseguimos un sinfín de beneficios a nivel humanitario.

Antiguamente la Iglesia cristiana ostentaba la cultura. Gracias a la imaginería y posteriormente a la escritura, pudieron educar a un gran número de generaciones. Atemorizando sus entrañas con temibles consecuencias… modificaron con un gran libro llamado Biblia, el comportamiento de millones de hombres hacia lo que ellos entendían como “el bien.” Si esto no es un enorme poder… que venga Dios y lo vea.

Es horriblemente triste que durante miles de años, solamente los eclesiásticos se hallan percatado de la importancia de las letras. Aún conviven entre nosotros una cantidad innumerable de pobladores de este suelo que arrojarán al mismo nuestra futura profesión. Los que aspiramos a ser periodistas no debemos permitirlo. Únicamente podemos seguir trabajando con el fin de que un buen día… el mundo se de cuenta del tesoro que celosamente ocultamos tras un poco de tinta y un papel.

Poseemos más poder que nadie… con cuatro periódicos cambiaremos el mundo si nos lo proponemos con firmeza. Hay algo de mayor relevancia que el dinero… ese algo son las ideas y la información que las respalda.

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