lunes, 15 de octubre de 2007

Mi particular definición de nación

En el siglo diecinueve un grupito de nobles decidió inventar un término con el cual unir a toda la población española. Una palabra con la que identificarlos a todos. Un vocablo para gobernarlos, un mecanismo más de control.

Desde entonces hasta ahora se ha reído, se ha llorado… pero sobretodo se ha peleado en nombre de ese absurdo conjunto de letras que conforman la entidad “nación”.

Mientras… el líder de la oposición… o debería decir de la CRISPACIÓN… Mariano Rajoy, anima a las gentes a llenar las calles con pompones rojos y amarillos vitoreando un animoso: “soy español”, la banda terrorista ETA prefiere celebrar su nacionalidad haciendo volar los coches del casco viejo bilbaíno. Sin duda en este “país”… o lo que sea… tenemos celebraciones para todos los gustos.

Entre tanto, Rodríguez Zapatero, intenta devolver la calma a lo que más parece un manicomio que un territorio nacional.

La cuestión es: ¿ Es la nacionalidad una excusa para tirarse los trastos a la jeta?. Todo parece apuntar a una respuesta afirmativa al dilema que se posterga décadas en las cabezas del populacho. La solución está muy clara y se reúne en una idea en peligro de extinción: RESPETO. ¿ A alguien le suena?

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