domingo, 28 de octubre de 2007

Las mañanas soñando contigo

Sentada en una amplia sala, fingiendo hacer ejercicios de matemáticas, fumando, tomando café y ensimismada pensando en tu mirar. Ansiando con hacer mías esas dos estrellas de color castaño. Esperando que algún día el torrente de lava de tus labios rozase mi boca.
Soñando que me pronunciases un te quiero.

Una apariencia calmada escondía la ansiedad, el respirar de mi alma. El corazón se aceleraba, me sentía fuerte, capaz de todo, como si la electricidad de un rayo recorriese mi carne. Días antes no sabía quien eras… pasado el tiempo… la sangre de mis venas te daría si lo pidieras.

Envuelta en el caprichoso movimiento del humo, enturbiaba mi mente cavilando como lograrte, buscando una estrategia que te hiciese amarme, luchaba desesperada por un mañana a tu lado.

Un mes transcurrió y por fin juntos, mano a mano compartimos los baches de una vida que nos ha mantenido enlazados ya tres años. Paseamos de la mano por la calle, tú feliz por seguir a mi vera… yo aun obnubilada en las ensoñaciones amorosas sobre tu persona rogando al tiempo que nunca… nunca te deje marchar.

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