domingo, 21 de octubre de 2007

El verdadero sufrimiento

A menudo las personas se quejan de dolores… afecciones remediables con uno o dos comprimidos farmacológicos. En cambio, los seres humanos, a menudo ocultan los padecimientos que realmente afligen sus almas. Unas veces por vergüenza, otras por aparentar una fortaleza que ciertamente no es tal, los individuos esconden a sus semejantes los secretos de sus corazones.

Entre tanto… ¿cuál es el certero significado de la palabra “dolor”?. Este, no es otro que el tormento interior, la depresión del ánimo, el cáncer del alma que hace desgarrar la carne y sangrar gotas incoloras a los ojos. En la mayoría de las ocasiones, son las heridas psíquicas las que hacen caer al hombre más fuerte en un pozo de amargura que acaba por reducirlo a la senectud a velocidad vertiginosa.

Son las cosas que callamos las que nos pudren por dentro y recorren nuestras venas envenenándonos la sangre, asesinando los sentimientos que albergamos y reduciendo a cenizas el espíritu que nos hace únicos.

Narramos a los cuatro vientos trivialidades, mientras nos pudrimos, masacrándonos a nosotros mismos con problemas, con preguntas sin respuesta, con gritos silenciados...

En el siglo V antes de Cristo, Platón ya advertía: “El cuerpo es la cárcel del alma”… aprendamos pues a comunicarnos, prestemos ayuda al prójimo… rompamos los grilletes que nos esclavizan.

No hay comentarios: