La liberación del último condenado a muerte, Kenneth Richey, recuerda a los pobladores del globo terráqueo la existencia de la barbarie, aún vigente en múltiples lugares del territorio mundial.
¿Dónde queda la justicia en estados como Ohio? ¿Qué hay de la reinserción? Todo ser humano tiene derecho a la vida. Sin embargo, un juez puede asesinarte por el poder que le otorga cinco años de carrera. La mencionada decisión se sustenta también, en el parecer de un grupo de personas llamado jurado… al que no has visto en tu vida. ¡Y que a este teatro se le confiera el nombre de Justicia!
No hay duda de que en España todavía persiste cierta flaqueza ante el crimen. Muchos asesinos… culpables de muertes horribles… vuelan a la calle en tres días amparados en la benevolencia de nuestro sistema judicial. Innumerables son los cadáveres que yacen pudriéndose bajo tierra sin que se les halla podido hacer justicia. Pero… entre la impunidad y la ejecución ha de existir un término medio.
Dicho término medio es la cadena perpetua, cumplida como su propio nombre indica. Los violadores, asesinos, maltratadotes, psicópatas, etc.… merecen postergar su vejez privados de libertad en una prisión sin la más mínima esperanza de coexistir entre los restantes miembros de la sociedad. Se lo han ganado, han arrancado de raíz el aliento vital de un semejante o han marcado a su prójimo para siempre… por ello, debe caer sobre sus espaldas el peso de la ley, como una inmensa cruz que arrastrarán hasta su expiración. Deben expiar su pecado. Aislados y relegados a la nada, no se mezclarán jamás con la gente de bien. Su castigo es proporcional a la falta cometida. La arbitrariedad que mostraron en sus hechos delictivos, aplastará ahora sus conciencias para siempre… mientras dan vueltas entre rejas.
Los que dictan muerte para otros no son muy distintos a aquellos que sesgan vidas humanas por capricho. Cortar las plumas del águila es una medida suficiente para privarla del vuelo… matarla sólo pone al cazador a una altura similar a la del cazado.
La condena a muerte es algo primitivo, que atenta contra los Derechos Humanos… por lo que su abolición constituye una necesidad para cualquier ciudadano mundial. En el siglo XXI la ley de la selva no procede y su uso es inaudito en cualquier tierra que aspire a caminar hacia el progreso. El ojo por ojo… la ley de Talión son totalmente ilícitos.
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